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Titulación, llave indispensable para la vida laboral

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Aurora García recibió su título hace apenas unos días. Fue un proceso largo que plantea la necesidad de desburocratizar y agilizar los trámites de titulación. “Es un día que todos esperamos”, expresa con alegría. En sus manos lleva por fin el documento oficial que la acredita como Médica Cirujana por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

Egresada en 2023, Aurora inició su trámite de titulación en agosto de ese año, luego de haber aprobado los exámenes teórico y práctico. Aunque en febrero de 2025 obtuvo su cédula profesional y comenzó a ejercer, no fue sino hasta abril cuando finalmente recibió el título físico. “Es un paso que como profesionistas nos permite tener un trabajo más estable, más oportunidades. En muchos casos es un requisito”, relata.

Como médica, Aurora sabe que no contar con el título puede ser un freno. No sólo porque la mayoría de las instituciones de salud lo solicitan para contratar personal, sino porque también es fundamental si se desea cursar una especialidad. “Te dan un tiempo para presentar la documentación, pero siempre debe estar ahí”, explica.

El camino hacia la titulación, sin embargo, no se construyó solo. “Para mi familia es un momento de mucha felicidad. Siempre han estado cerca, apoyándome. Ya me preguntaban: ‘¿Y el título? ¿Ya lo vas a tener? Hay que hacer algo, una comida o algo’”.

Aunque ya ejercía con su cédula, este documento representa el cierre formal de un ciclo, uno que inició hace siete años. Aurora recuerda con claridad su primer día en la universidad: “Me sentía muy feliz. Pensaba que iba a ser lento porque uno escucha ‘siete años’ y parece muchísimo tiempo, pero todo se pasó muy rápido. Incluso siento que en esta carrera hace falta más tiempo para terminar de conocer todo. No pensaba en este día, pero ahora que llegó, me doy cuenta de lo importante que es”.

La experiencia de estudiar en la UABJO no estuvo exenta de dificultades. Aurora recuerda las múltiples huelgas que durante siete años interrumpieron la actividad académica. “Llegábamos y la universidad estaba cerrada, sin clases durante semanas. Afortunadamente, muchos doctores de la Facultad de Medicina buscaban la manera de seguirnos dando clases en otros espacios. El aprendizaje nunca se detuvo por completo”.

A pesar de los momentos difíciles, nunca pensó en abandonar. “Sí hubo momentos en que decía ‘esto está pesado’, pero nunca pasó por mi mente dejarla o cambiar de carrera”.

Ahora, con título en mano, Aurora se dice tranquila y feliz. “Ya todos los trámites terminaron. Oficialmente concluyó esta etapa de la licenciatura”. Un cierre que, más allá de lo simbólico, abre nuevas posibilidades para su desarrollo profesional.

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