San Juan Mixtepec, Oaxaca, rinde tributo a sus fieles difuntos | NVI Noticias Pasar al contenido principal
x
Foto(s): Cortesía

San Juan Mixtepec, Oaxaca, rinde tributo a sus fieles difuntos

Luis Ángel Márquez

Simitrio Robles Ibáñez

 

HEROICA CIUDAD DE TLAXIACO.- La pandemia por la COVID-19, es una emergencia sanitaria, que no debemos perder de vista en nuestras comunidades y por lo pronto es necesario el cuidado, modifica las actividades que se desarrollan, pero no tiene porqué matar las costumbres ancestrales de nuestros pueblos originarios, es el punto de vista de los habitantes de una población con el mayor índice de migrantes y quienes regresan para estar con sus antepasados.

San Juan Mixtepec, prepara la llegada de quienes partieron físicamente y ahora sus almas regresan del Cielo para estar entre nosotros y degustar los preparativos que se encuentran en una gran ofrenda preparada para ellos donde vivieron y compartieron momentos tristes y alegres, mostrando la fuerza en la unión familiar.

Eva Hernández Martínez, originaria de San Juan Mixtepec, y comunicadora en la voz de la mixteca de Tlaxiaco, narra que el día primero de noviembre, fecha muy cercana recibe a los angelitos; almas de niñas y niños que fueron recibidos con alegría cuando llegaron a la vida y se marcharon muy pronto, enlutando hogares; esta ocasión son recibidos con la ofrenda que contiene dulces, alimentos y frutas de la región, para que prueben los néctares de la tierra, el olor de la flor de cempasúchil y reencontrarse con sus seres queridos.

Cumplida la visita de las y los niños, las familias, despide las almas con el repique de dos campanas con los sonidos distintos que entonan notas musicales que devuelven las ánimas al creador con gran júbilo, anunciando que los estarán esperando con mucho cariño y amor para el siguiente año.

Los muertos grandes

La ofrenda, debe cambiar de inmediato con fruta nueva y fresca de la temporada, alimentos como el mole, la comida tradicional del pueblo y las bebidas de la convivencia que no pueden faltar, pues se anuncia la llegada de los difuntos adultos, quienes llegan con la esperanza de encontrase con sus seres queridos y poder degustar de los alimentos tradicionales y que disfrutaron en vida, sin faltar los cigarrillos y el aguardiente.

El 1 de noviembre, por la tarde empieza a reinar un ambiente extraño en la población, ruidos extraños se escuchan los hogares, las voces de quienes partieron, corrientes de aire extrañas, el escalofrío que recorre los cuerpos ante sensaciones extrañas el rasgueo o toques de puertas de madera de adultos, que buscan sus hogares para disfrutar de los alimentos preparados por su familia.

El pavoneo de la flama de velas y veladoras, es el significado que están en casa y empiezan a degustar de los alimentos que se hayan preparados en la ofrenda, bailan, cantan, ríen y disfrutan y si en alguna casa no pusieron ofrenda, invitan a las almas a degustar de la suya, pues es una costumbre del pueblo, abrirle las puertas de su casa al convite, saben que cuentan con poco tiempo para regresar. 

Llegado el medio día, el sacristán del templo parroquial repica la campana en tres ocasiones y van llegando más y más habitantes de la población para ayudarle a repicar, pues estos permanecerán toda la noche, los poblares llevan café, acompañado de un pan e incluso refrescos, los repiques culminaran a las 5 de la mañana del día siguiente, hasta despedir la última alma que parte a su destino, esta es la forma de agradecer la visita de sus seres queridos  y decirles que se les extraña y los estaremos esperando el próximo año, suenan las detonaciones de los cohetones acompañan el camino al cielo para reencontrarse nuevamente con el creador que les dio permiso para estar entre nosotros.

Los mayordomos

En todos santos, los mayordomos de la población se encargan de cuidar el templo parroquial velando la imagen que le han servido en alguna ocasión, el agua vendita y el encendido de velas y veladoras, iluminan el templo para esperar la misa, que pondrá fin a la celebración.

Los mayordomos piden por las almas de los fieles difuntos, recordando que el atrio de la parroquia fue camposanto y ahí están sepultados los primero pobladores de San Juan Mixtepec, en el año de 1990 aún se podían apreciar las tumbas.