Durante años, transitar por la calzada Valerio Trujano fue sinónimo de baches, fugas de agua, coladeras colapsadas y traslados lentos para miles de personas que viven o trabajan en la zona poniente de la ciudad de Oaxaca. Hoy, dicha vialidad luce distinta. La rehabilitación de 840 metros lineales, ahora convertidos en tres carriles, no solo cambió el aspecto de la calle, sino también la dinámica cotidiana de colonias como San Martín Mexicapam de Cárdenas, donde el deterioro de los servicios básicos era parte del día a día. La obra incluyó la renovación del drenaje sanitario, del sistema de agua potable y del alumbrado público, además de banquetas más amplias y señalización pensada para peatones y transporte público.
El impacto se siente especialmente en una zona por la que circulan, al menos, 12 rutas de transporte, comerciantes que dependen del flujo constante de personas y familias que antes enfrentaban inundaciones y calles intransitables. A ello se suma la instalación de luminarias, botones de auxilio y espacios para proteger el arbolado, elementos que buscan reducir la percepción de inseguridad y hacer más caminable el entorno. Estas intervenciones forman parte de un esfuerzo más amplio que actualmente alcanza más de 200 calles del centro de la capital, con la intención de recuperar espacios públicos y priorizar al peatón en zonas históricamente saturadas por el tráfico.
Más al sur de la ciudad, otro proyecto empieza a modificar la forma en que se mueve la zona metropolitana. La nueva vialidad que corre sobre las márgenes del Río Atoyac, en su tramo Exgarita–Cumbres, ya ofrece una alternativa de 1.1 kilómetros para quienes diariamente se trasladan entre municipios como Oaxaca de Juárez, Santa Cruz Xoxocotlán, San Antonio de la Cal y San Agustín de las Juntas. Además de reducir tiempos de traslado hacia el aeropuerto, la obra atiende un problema de fondo: el riesgo constante por el desbordamiento del río y la falta de infraestructura sanitaria en la zona, donde se rehabilitaron colectores y sistemas de drenaje.
Para quienes habitan o trabajan cerca del Atoyac, la obra no solo representa una nueva carretera, sino una mejora en condiciones que por años fueron precarias: iluminación, banquetas transitables, ciclovía y un cauce más protegido.
