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"Que la lluvia no se escape": Inician cosecha de agua para producir maíz

Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Nadia Altamirano Díaz

Las condiciones de los terrenos agrícolas y factores adversos como la erosión, la falta de nutrientes en el suelo, el cambio climático y la escasez de agua que repercuten en el rendimiento de la producción de maíz de temporal, propiciaron que investigadores y alumnado del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca conjunten conocimientos para implementar una cosecha de agua para la producción de este grano en Valles Centrales.

A la par de que las semillas de maíz, crotalaria, calabaza, frijol, chicharo gandul, dolicos y sorgo germinarán en un suelo arenoso, demostrarán que es posible cosechar agua con sólo trazar los surcos con todos sus puntos a una misma altura, lo que se conoce como curvas de nivel.

“Que la lluvia no se escape”, es como la ingeniera agrónoma, especialista en zootecnia y profesora del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, Minerva Martínez Sánchez, sintetiza el propósito de este experimento.

Ella es quien encauza a 30 estudiantes del último semestre de ingeniería en agronomía a realizar su residencia en este proyecto de investigación que impulsa el ingeniero Carlos Barragán García, como estudiante de la maestría del Programa Interinstitucional de Especialidad en Soberanías Alimentarias y Gestión de Incidencia Local Estratégica (Pies Ágiles) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Pérdidas por la erosión

Él es quien advierte que en un estado donde predominan los terrenos con pendientes y lomerios, sin importar la nutrición del cultivo, si no existe un manejo para la conservación del suelo y agua, habrá pérdidas en el rendimiento. 

Su dicho lo sustenta en el estudio Reducción del rendimiento de maíz por la erosión del suelo en Yanhuitlán, Oaxaca, México que realizó el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), el cual advierte que la mayor parte del territorio de Oaxaca se encuentra bajo condiciones de pendiente, los terrenos agrícolas con suelos descubiertos son susceptibles a la erosión.

Así, en pendientes ligeras del suelo de 2.1 por ciento, moderada del cinco por ciento o severa del 10 por ciento “se tienen pérdidas de rendimiento del 29 a 20 por ciento para grano y de 35 a 28 por ciento para paja”, se utilice o no fertilización.

Experimentar y comprobar

Este trabajo experimental combina cultivos para proteger el suelo que se pierde con el aire y el agua de lluvia, sobre todo el sustrato que hay en éste.

Así, el trabajo en una parcela de 500 metros cuadrados en la que el año pasado se sembró maíz para consumir en grano, primero se realiza un perfil de suelo para identificar si es arenoso, limoso o arcilloso y tener una idea previa de si es ácido o alcalino cómo se va a desarrollar la planta.

Después de cavar cuatro capas a 22, 36, 46 y 54 centímetros, una muestra de cada una combinada a partes iguales con agua oxigenada permite saber que en la segunda capa hay condiciones óptimas para que los cultivos se desarrollen.

En cambio, en otro pedazo de parcela que no se ha sembrado en mucho tiempo los nutrientes “son muy pobres, casi no retiene humedad y la piedra se encuentra a 28 centímetros de profundidad”, explica Rausel Ovando Galdames, coordinador Técnico del Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y Trigo (Cimmyt) en Oaxaca, quien se encargó de hacer el perfil de ese suelo.

“La textura es muy arenosa y así el agua se pierde muy fácilmente. En medio del cultivo también se pueden hacer una especie de piletitas, pequeñas zanjas para que ahí repose el agua de lluvia y se retenga dentro del cultivo, en lugar de que se escurra, pero los cultivos tienen que ser tolerantes a la sequía, de ciclo corto y con cierto tipo de raíces que no sean tan profundas para que aprovechen bien la humedad”, describe.

Mejoras

Para el técnico especializado en maíz de la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader), Eliud Oliva Cervantes, este tipo de ensayo que busca cosechar agua y combinar cultivos con el maíz como el principal, tiene multiples beneficios para mejorar el suelo y a nivel de medio ambiente, para que haya mayor participación de insectos que regulan a otros que pueden converse en plagas.

“En la medida que vamos colaborando, como en este caso, sabemos que muchos de estos estudiantes posteriormente llegarán a ser técnicos y qué mejor que vayan ya preparados, con más elementos para poder hacer propuestas y dar soluciones a las problemáticas que tiene el campo oaxacaño”, cuyo déficit de maíz está estimado hasta en 200 mil toneladas anuales por la baja productividad.

Es el Jefe del Departamento de Gestión Tecnológica y Vinculación del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, Jesús Erick Antonio Sosa, quien resalta que el objetivo principal es darle a conocer a las y los estudiantes la importancia del proceso de producción, desde antes de que inicia y que se basa en la investigación, a través de fórmulas e información científica.

“Si aquí sale bien”, augura la maestra Minerva para este proyecto, se tendrán “resultados claritos y concretos” para poder decirle a productores cómo replicar este tipo de siembra, qué tipo de plantas puede sembrar para que le rinda más sin que le cueste tanto, “porque hay tecnología moderna que dice échale herbicida, fertilizanteo o motores del crecimiento que muchas veces el productor no los tiene”.

El grano

200 mil toneladas de maíz, déficit anual en Oaxaca.

La autosuficiencia alimentaria debe consederar prácticas de conservación de suelo y cosecha de agua de lluvia.

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