Mientras los restaurantes de la capital se llenan de música y banquetes, miles de madres oaxaqueñas viven un 10 de mayo en el silencio. Para ellas, las cifras no hablan de derrama económica, sino de abandono: en Oaxaca, el hogar es, para muchas, el epicentro de la exclusión y la violencia.
Pobreza con rostro de mujer mayor
En una entidad donde el 77% de los adultos mayores vive en condiciones de pobreza multidimensional, la maternidad en la tercera edad se convierte en una lucha por la supervivencia básica. De acuerdo con estadísticas recientes, Oaxaca presenta uno de los índices de abandono de ancianos más críticos del país.
La precariedad no es solo económica, sino educativa. El 81.2% de esta población es analfabeta, una barrera invisible que las margina de programas sociales y las deja vulnerables ante el engaño o la manipulación de sus propios recursos.
El agresor está en casa
La cifra más dolorosa de este Día de las Madres es la que ocurre puertas adentro. Según datos de la ENDIREH, más de 46,000 mujeres oaxaqueñas mayores de 60 años han denunciado incidentes de violencia. Paradójicamente, en más del 50% de los casos, los agresores son sus propios hijos o hijas.
El maltrato no siempre deja marcas físicas; se manifiesta en el "despojo hormiga" de sus pensiones, en el aislamiento dentro de su propia vivienda y en la falta de cuidados médicos. Se estima que 1 de cada 10 adultas mayores vive en soledad absoluta, sin una red familiar que las sostenga.
Sin pensión ni descanso
A diferencia del festejo oficial de los "millones y chilaquiles" otorgado a las trabajadoras del estado, la madre promedio de la tercera edad en Oaxaca no conoce la jubilación. Solo una tercera parte de este sector cuenta con una pensión, lo que obliga a miles a pasar el 10 de mayo vendiendo artesanías, flores o productos del campo para asegurar su próxima comida.
Para estas madres, el 10 de mayo no es una fecha de celebración, sino un recordatorio de la deuda histórica que el estado y la sociedad tienen con quienes dedicaron su vida a cuidar de otros, solo para terminar cuidando de su propia soledad.
