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Las Bienaventuranzas son un discurso revolucionario: obispo Tut Tún

El obispo Tut Tún, quien explica que las Bienaventuranzas son un discurso revolucionario de Jesús que cuestiona el poder y la riqueza.
Foto(s): Octavio Vélez Ascencio
Octavio Vélez Ascencio

Las Bienaventuranzas, las ocho enseñanzas de Jesucristo en el Sermón de la Montaña, no son un elogio de la pobreza, el sufrimiento, la resistencia y la pasividad, sino todo lo contrario, son un discurso revolucionario, afirmó ayer el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún.

“Precisamente por eso, suscitan la oposición violenta de quienes se sienten amenazados en su poder, riqueza y estatus social”, añadió.

Durante la homilía de la misa oficiada en la Basílica de Nuestra Señora de La Soledad, el pastor religioso sostuvo que las Bienaventuranzas no son opio para los pobres, los oprimidos o los débiles, porque adormecerían su conciencia de la injusticia de la que son víctimas, llevándolos a la resignación, aunque lo hayan sido tantas veces en el pasado. 

“Al contrario, por usar una imagen del funcionamiento del cuerpo humano, son una descarga de adrenalina que estimula a los cristianos a participar en la lucha para eliminar las causas y las raíces de la injusticia”, agregó.

Además, expuso que las Bienaventuranzas no son un aplazamiento de la felicidad para la vida futura, en el más allá.

“Son una fuente de felicidad ya en esta vida”, remarcó.

De hecho, subrayó que las Bienaventuranzas no son solo personales. “(Son) para la comunidad cristiana, la Iglesia, la que debe ser pobre, misericordiosa, llorar con los que lloran, sedienta de justicia para dar testimonio del Evangelio”, reiteró.

Resaltó que las Bienaventuranzas son un grito de alegría, un Evangelio dirigido a todos. 

“Bienaventurado, puede traducirse como feliz. Pero reconozcamos que este mensaje contradice por completo la opinión predominante en el mundo sobre la felicidad como goce, poder, búsqueda de intereses y ventajas personales a costa de lo que sea, pero en verdad esto tantos males como la depresión, el vacío existencial y el alejamiento de Dios quien es la verdadera fuente de la felicidad”, anotó.

Resaltó que las Bienaventuranzas son una persona, son el espejo, el autorretrato de Cristo. 

“Para comprenderlas y captar sus matices, debemos mirar a Jesús y ver cómo cada una de ellas se cumple en su persona”, reiteró.

Tut Tún dijo las Bienaventuranzas no son el sueño de un mundo idealizado e inalcanzable, una utopía para soñadores. 

“Para los cristianos, son el criterio de vida, o las abrazamos o no entraremos en el Reino”, aseveró.

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