El precio de la tortilla, alimento indispensable en la dieta mexicana, registró un incremento significativo en diversos municipios de la región del Istmo de Tehuantepec.
El ajuste ha encendido las alarmas entre amas de casa y propietarios de pequeños negocios de comida, quienes ven cómo el costo de la vida continúa en ascenso.
En un recorrido por la zona, se constató que el kilogramo, que anteriormente se oscilaba entre los 22 y 23 pesos, ahora se vende hasta en 27 o 28 pesos en algunas localidades.
Esta diferencia de casi cinco pesos representa un duro golpe para la economía familiar.
“Nos afecta mucho. Aunque seamos pocos en casa, al comprar uno o dos kilos diarios, ya son 10 o 12 pesos extras que se van sumando. Es difícil ajustar el gasto cuando todo sube”, compartió Rosario Sánchez Morales, ama de casa afectada.
Por su parte, los industriales de la masa y la tortilla justificaron el incremento señalando un alza generalizada en sus costos de operación. Antonio Toledo García, integrante de la Unión de Tortilleros en Ciudad Ixtepec, explicó que la tonelada de harina de maíz subió hasta 450 pesos, a lo que se suman los altos costos de combustibles y refacciones.
Toledo García sugirió que medidas sencillas, como que el cliente lleve su propia servilleta de tela, podrían ayudar a reducir ligeramente el impacto en el precio final, aunque reconoció que la situación es compleja.
El sector gastronómico también sufre las consecuencias. Griselda Martínez Valdiviezo, comerciante de comida, señaló que, aunque a ellos les han aumentado el costo por volumen, no pueden trasladar ese gasto a sus clientes.
“Todo ha subido; el tomate, la cebolla y ahora la tortilla. Pero no podemos subir el precio de los platillos porque la venta en lugares como Juchitán está muy baja. Queremos que la gente venga y no se les haga caro”, lamentó.
Ante este panorama, la incertidumbre crece en la región, pues se teme que el aumento de este producto básico detone una escalada de precios en otros alimentos de la canasta básica.
