En el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico, las estadísticas oficiales revelan una profunda crisis de desigualdad y precariedad estructural en el estado de Oaxaca. De acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la entidad se posiciona como el epicentro nacional de la brecha de género en el uso del tiempo y de la informalidad laboral.
Mientras que a nivel global se visibiliza el esfuerzo diario de mantener los hogares en pie, en Oaxaca este peso recae de manera desproporcionada sobre la población femenina. Las mujeres oaxaqueñas dedican, en promedio, 8.4 horas más a la semana que los hombres a las tareas domésticas y de cuidados sin recibir remuneración alguna, la brecha más alta de todo el país.
Esta disparidad se recrudece drásticamente en contextos vulnerables. En las comunidades indígenas y localidades rurales de la entidad, las mujeres llegan a trabajar hasta 27.3 horas adicionales a la semana en labores del hogar en comparación con los varones, superando por mucho el promedio nacional de 21.5 horas. La falta de infraestructura básica, como el acceso a agua potable o estancias infantiles, obliga a las mujeres a absorber jornadas extenuantes que frenan por completo su desarrollo educativo y profesional.
A nivel macroeconómico, el INEGI estima que el valor de limpiar, cocinar y cuidar equivale al 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB) de México. Sin embargo, este subsidio invisible a la economía familiar mantiene a miles de mujeres atrapadas en el ciclo de la exclusión.
La cara del trabajo pagado: Informalidad y desprotección
El panorama no es más alentador para quienes ejercen el trabajo doméstico de forma remunerada. Oaxaca comparte con Guerrero el primer lugar nacional en informalidad laboral, alcanzando una tasa crítica del 79.9%, frente al 54.3% del promedio del país.
Esta alarmante informalidad se traduce en una vulneración sistemática de los derechos laborales:
- Sin salud ni retiro: Menos del 1.5% de las trabajadoras del hogar en Oaxaca cuenta con una afiliación activa al IMSS, quedando desprotegidas ante enfermedades o accidentes. A nivel nacional, la cifra apenas llega al 5%.
- Salarios de subsistencia: El 47% de las empleadas domésticas de la entidad percibe apenas un salario mínimo o menos por jornadas completas. Además, menos del 2% posee un contrato por escrito que formalice prestaciones básicas como aguinaldo o vacaciones.
- Pobreza laboral: Esta precariedad salarial se alinea con el indicador del Coneval, el cual señala que el 59.4% de los habitantes de Oaxaca vive en situación de pobreza laboral, lo que significa que el ingreso generado en el hogar es insuficiente para cubrir el costo de la canasta alimentaria básica.
El Día Internacional del Trabajo Doméstico vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de transitar hacia un Sistema Nacional de Cuidados eficiente y de hacer cumplir el registro obligatorio de las trabajadoras ante la seguridad social, una deuda histórica que en Oaxaca sigue afectando el bienestar y la dignidad del sector más vulnerable de la población.
