En las calles del Centro Histórico, entre el aroma a café y el bullicio del turismo, caminan miles de mujeres que sostienen la economía del estado, pero cuyos bolsillos reflejan una realidad cruda. En 2026, la entidad no solo destaca por su riqueza cultural, sino por encabezar una estadística alarmante: Oaxaca es el estado con la brecha salarial más profunda de México.
Anatomía de la desigualdad
Para las madres oaxaqueñas, el trabajo no siempre se traduce en bienestar. Según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la disparidad de ingresos es un muro casi infranqueable. Mientras un hombre percibe un salario determinado, una mujer recibe, en promedio, un 27.1% menos. Es decir, por cada 100 pesos que gana un hombre en Oaxaca, una mujer recibe apenas 73 pesos.
Esta brecha se vuelve un abismo cuando se cruza con la identidad: las mujeres indígenas en comunidades originarias enfrentan una desigualdad aún más severa, percibiendo ingresos 38% menores que sus pares masculinos.
Informalidad: Trabajar sin red de seguridad
El panorama laboral en el estado está dominado por la sombra de la informalidad. Oaxaca lidera este rubro a nivel nacional con una tasa del 80.1%. Esto significa que 8 de cada 10 madres trabajadoras operan fuera del marco legal, careciendo de:
Acceso a servicios de salud (Seguridad Social).Prestaciones de ley y fondos de ahorro.Estabilidad ante despidos o crisis económicas.
Incluso dentro de la formalidad, el alivio es escaso. Con un salario mínimo general de $315.04 pesos diarios para este 2026, el 49.2% de las madres apenas logra alcanzar este monto, insuficiente para cubrir las necesidades básicas de un hogar.
El "impuesto" de la maternidad y los cuidados
¿Por qué las madres ganan menos? La respuesta reside en la doble carga laboral. La maternidad en 2026 sigue siendo el principal factor de exclusión.
Horas de cuidado: Las madres dedican, en promedio, 12 horas más a la semana a tareas del hogar y cuidados no remunerados que los hombres.La trampa del medio tiempo: Esta carga obliga a muchas a buscar empleos de medio tiempo o con horarios irregulares que, si bien permiten "estar en casa", castigan severamente su crecimiento profesional y sus ingresos.Costo de oportunidad: Se estima que si una familia decidiera pagar por estas labores de cuidado, el costo representaría el 24% de los ingresos totales del hogar.Pobreza laboral: El reto de alimentar a la familia
La consecuencia final de esta estructura es la pobreza laboral. Oaxaca ocupa el segundo lugar nacional en este indicador: el 58.3% de las mujeres tiene ingresos inferiores al costo de la canasta alimentaria básica. En un estado donde 3 de cada 10 hogares son encabezados exclusivamente por mujeres, la brecha salarial no es solo un número, es la diferencia entre comer bien o enfrentar la desnutrición.
En 2026, ser madre y trabajadora en Oaxaca implica navegar un sistema que exige productividad pero no ofrece garantías, donde el esfuerzo diario se diluye en una economía informal que se queda con el tiempo, pero no devuelve seguridad.
