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Dragones en Arrazola: De la imaginación, a la madera y copal

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Foto(s): Cortesía
Redacción

POR: ALEXANDRA ZOLORIO

SAN ANTONIO ARRAZOLA, XOXOCOTLÁN.- Nacido en San Antonio Arrazola, Xoxocotlán, tierra donde la fantasía se hace realidad, a través de las manos de las y los artesanos que dan vida a los alebrijes, Artemio Raymundo Ibáñez Ramírez, supo desde pequeño que tenía un don: imaginar y crear. 

“Empecé dibujando mis seres fantásticos en el Kínder, luego en la Primaria. Desde entonces ya imaginaba a mis dragones y gárgolas y los podía plasmar en un papel. Fue cuando tenía 10 años que gané un concurso en la Primaria, en el que había que dibujar la vida y obra de Don Benito Juárez, entonces lo imaginé, lo dibujé y gané”, recuerda.

A partir de ese momento, “Temo” -como cariñosamente le dicen en su familia y en su comunidad-, comenzó a dibujar aquellas criaturas fantásticas que rondaban su imaginación, pero que no eran los tradicionales alebrijes, eran seres que se movían entre dos mundos: el cielo y el inframundo.

“Siguiendo las traiciones de mi pueblo, utilicé la madera de copal para darles vida. No sé cómo, pero mis manos tallan exactamente lo que hay en mi imaginación, o en lo que pasa por mis sueños. Y cada figura es única, irrepetible”.

De Temo al “Señor de los Dragones”

Para 2009, “Temo”, ya era conocido como “El Señor de los Dragones”, pues comenzó a elaborar más piezas, con significados más profundos, experimentando con texturas y colores que trajeron a este mundo a dragones emplumados, con cráneos humanos o en colores vibrantes y gárgolas de más de un metro de alto.

“Cada una de mis figuras las saco de mi mundo fantástico. A lo largo de mi vida no he vuelto  repetir ninguna. La base de las figuras es madera de copal, la cual después intervengo con otros materiales para darle textura,  para ponerles cuernos, colmillos o alas. No hay límite para el arte y eso para mí es una forma de expresarme”.

Y es que dentro de sus piezas, “Temo” tiene un Dragón Rojo, cuyas alas extendidas miden más de tres metros, para lo que utilizó lienzo, lo que le permitió darle la forma de membrana y poder crear a esta criatura fantástica, tal y como la imaginó.

“Esta pieza es una de mis favoritas porque expreso la fuerza, el coraje, los demonios que todos llevamos dentro y por eso está en una pose agresiva, con las alas extendidas”, explica sobre la obra que le tomó dos meses de elaboración.

Resaltó que sus trabajos buscan ser ese umbral entre mundos y universos, en los que todos los seres humanos nos conectamos a través de los sueños.

“Siempre pongo cráneos humanos en mis esculturas porque expreso la vida y la muerte, la luz, la oscuridad, el odio y el amor, lo bueno y lo malo, el día y la noche, lo que hace ese equilibro en el mundo”.

La historia del dragón emplumado

“Mi mamá tenía un criadero de guajolotes y gansos. Los guajolote tiran sus plumas y yo las recojo y las junto para mis dragones. Un día un ganso murió, lo mató un colapinta (cacomixtle); también mató a un pollito, entonces usé las alas del ganso, las disequé para hacer un dragón emplumando, y las orejas del pollito, así nació ese dragón”.

Reconocimiento Ripley

Es el primer oaxaqueño en contar con un reconocimiento del Museo Ripley, por la elaboración de la base para la tlayuda más grande del mundo, donde trabajó junto al artista miniaturista internacional, Enrique Ramos.

 Único en Oaxaca

“Temo, El Señor de los Dragones” es el único oaxaqueño que se dedica a la elaboración de dragones en madera de copal en Oaxaca, México y en el mundo.

“Nadie más lo hace, sólo yo”, explica, mientras recuerda que ha dado clases de tallado en madera, pero hasta el momento ninguno de sus alumnos ha decidido crear dragones o gárgolas.

Además, lamentablemente en Oaxaca, su trabajo no ha sido valorado como debiera, pues la única exposición que tuvo fue en 2009, donde sus 36 dragones y gárgolas estuvieron exhibidas en el Palacio de Gobierno, la Casa de las Artesanías y la Universidad Anáhuac. Luego, fue invitado a exponer en la Ciudad de México, en la Cámara de Diputados, posteriormente en la Casa Raúl Anguiano y en el Centro de las Artes de Santa Úrsula, lo que atrajo los ojos del gobierno de Zacatecas, quien se lo llevó a exponer en diversas casas de arte y municipios de la entidad, además de brindarle la oportunidad de impartir talleres de tallado en madera y donde durante 9 años dio muestra de su talento y compartió sus conocimientos.

“En Zacatecas yo les enseñaba a mis alumnos cómo tallar madera, cómo prepararla y cómo pintarla”, dijo Temo, el Señor de los Dragones, quien como artesano recibió varios reconocimientos en dicho estado.

Sin embargo, llegó la pandemia de COVID-19 y regresó a Oaxaca, tiempo en el que elaboró 22 nuevos dragones que hoy habitan su casa en Arrazola, Xoxo y que esperan la oportunidad de volver a salir a conquistar Oaxaca, México, ¿y por qué no?, el mundo.

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