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Del campo oaxaqueño al plato: el origen del chayote revelado

Una canasta de chayotes frescos del campo oaxaqueño, ilustrando la revelación de su origen en el sur de México para el consumo.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Redacción NOTICIAS

El chayote, uno de los alimentos más comunes en la mesa mexicana —preparado hervido, al vapor o guisado junto al maíz y las calabacitas— tiene una historia evolutiva que, de acuerdo con investigaciones científicas, se remonta al sur de México, en una región que incluye parte del estado de Oaxaca.

Un estudio del Instituto de Ecología de la UNAM, en colaboración con la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, publicado en la revista Molecular Phylogenetics and Evolution, confirmó mediante análisis genéticos que el chayote fue domesticado en la llamada provincia biogeográfica de Oaxaca, que abarca territorios de Oaxaca, Puebla y Veracruz. El trabajo también permitió identificar a su pariente silvestre más cercano y reconstruir su historia evolutiva.

La investigación analizó el ADN de 79 plantas cultivadas y silvestres, lo que permitió elaborar un “árbol familiar” de la especie a partir de miles de variaciones genéticas. Uno de los hallazgos más relevantes fue la baja diversidad genética en las poblaciones silvestres, lo que ha encendido alertas sobre su vulnerabilidad, especialmente ante la pérdida de bosques nubosos en regiones del sur del país, incluyendo Oaxaca.

Especialistas del proyecto explican que los parientes silvestres de los cultivos son fundamentales porque conservan una mayor diversidad genética, lo que les permite adaptarse a plagas, sequías y cambios climáticos. En el caso del chayote, esta conservación es aún más compleja, ya que su semilla es única y altamente frágil.

Investigadores advierten que, de continuar la pérdida de hábitat, para el año 2060 podría desaparecer el entorno adecuado para estas especies silvestres. Por ello, han planteado la necesidad de incluirlas en instrumentos de protección como la Norma Oficial Mexicana NOM-059 y la Lista Roja de la UICN.

En este contexto, la región de Oaxaca no solo es clave como zona de domesticación histórica del chayote, sino también como territorio estratégico para la conservación de su diversidad genética y de los ecosistemas donde aún sobreviven sus parientes silvestres.

Los científicos subrayan que proteger estas especies no solo permite entender el origen de los alimentos actuales, sino que también es esencial para garantizar la seguridad alimentaria futura, ya que de ellas depende la capacidad de desarrollar cultivos más resistentes ante el cambio climático.

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