Pasar al contenido principal

Cómo el amor propia llega a mover el concepto de relaciones en 14 de febrero

Enfatiza experta que cuando hay amor propio éste se nota de manera emocional.
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Durante mucho tiempo la idea del amor romántico marcó las dinámicas de las relaciones de pareja, pero en los últimos años el concepto del amor propio irrumpió con fuerza para revolucionar el 14 de febrero.

“El amor propio tiene que ver en la valoración y aceptación con uno mismo, implica conocerse y aceptar las debilidades y fortalezas, así como establecer límites”, explica Nelly Carolina García Mejía, psicóloga con amplia formación en terapia breve.

Más allá de que el 14 de febrero, Día de San Valentín, sea colocada como una fecha propicia para celebrar o regalar detalles a parejas y amistades, debe ser un motivo de reflexión sobre las consecuencias de no fomentar el amor propio. Una de éstas, explica la especialista, es caer en relaciones inestables.

Si se habla en términos de pareja serán relaciones tóxicas con violencias de todo tipo. Se hablamos del ámbito sexual, por ejemplo, una persona sin amor propio podría ser forzada a realizar acciones que le disgustan, al chantaje o a los celos. 

“Si no hay amor propio y no sé mis cualidades, quizá voy a estar buscando que otras personas lo aprueben y puedo caer en hacer muchas cosas que no quería. Si no tengo amor propio, llegan a decidir que debo de vestir de alguna manera, aunque no me guste. Puede haber una gran pelea entre uno mismo, entre lo que quiero y lo que no, hasta llegar a depresión, ansiedad, problemas alimenticios”, destacó.

Cuando hay amor propio el amor se nota 

García Mejía agrega que cuando hay amor propio éste se nota de manera emocional, pero también de forma física porque pone como prioridad su ser, cuida su aspecto y también sus relaciones personales, es decir se junta con personas que no le hagan daño.

 “El amor propio ayuda a establecer límites, ya sea con la pareja, los amigos y el trabajo”.

El amor propio se gesta desde la niñez y adolescencia, pero se construye cuando tomamos conciencia de quienes somos, es ahí cuando se empieza a cuidar, a dedicarse tiempo, a priorizar sus actividades y separar aquellas que le hacen bien de las que la dañan. 

“Es empezar a reconocerse que no es más importante la otra persona que yo, pero que necesito primero estar bien conmigo para después estar bien con el otro”. 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.