Mientras México se prepara para la llegada del Mundial de la FIFA 2026, distintas organizaciones sociales han encendido las alarmas. Advierten que la llegada masiva de turistas podría empeorar la situación de riesgo que ya viven muchas mujeres en el estado de Oaxaca, especialmente aquellas en contextos de pobreza y marginación social. La preocupación es real y se da en un escenario muy doloroso: la entidad ya registra 329 feminicidios en lo que va del actual periodo de gobierno. En contraste con esta realidad, las autoridades estatales estiman con entusiasmo que entre junio y julio de 2026 llegarán 149 mil turistas adicionales, alcanzando una ocupación hotelera del 83% gracias a que el estado fue nombrado "Fan Zone" y sede cultural del evento. Ante esto, el Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, junto a otros colectivos civiles, denuncia que se está priorizando el negocio y la fiesta sin haber presentado un solo plan de seguridad integral o protocolos de género para proteger a la población local.
Crisis de violencia en un contexto nacional
Esta fuerte presión turística no ocurre de forma aislada, sino que se suma a una crisis que golpea a todo el país, donde en promedio se asesina a 10 mujeres al día y el 45.6% de las mexicanas reporta haber sufrido agresiones en la vía pública. Las activistas explican que, mientras la atención del mundo se concentra en las sedes oficiales como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, en estados como Oaxaca se vive una emergencia que parece invisible para el resto de los países. La situación es todavía más preocupante en esta región debido a su gran población indígena, un sector históricamente vulnerable a las redes de trata de personas que ahora se enfrenta a una enorme llegada de visitantes extranjeros sin contar con traductores, apoyo institucional ni estrategias gubernamentales para prevenir abusos.
El fútbol como detonador de violencia
La advertencia de las organizaciones no es una exageración, pues se basa en estudios locales e internacionales que demuestran cómo los grandes eventos deportivos funcionan como un detonador de la violencia machista. Diversas investigaciones alrededor del mundo advierten que durante los días de partido la violencia de pareja aumenta en más de un 30%, registrando sus puntos más críticos entre 10 y 12 horas después de que termina el juego. Este aumento está directamente relacionado con el consumo excesivo de alcohol, un factor clave si consideramos que en México el 39% de las agresiones dentro de los hogares ocurren bajo los efectos de estas bebidas.
Evidencia internacional y riesgos globales
Las estadísticas globales rompen con el mito de que el fútbol une a las personas y detiene los problemas cotidianos. Por ejemplo, en Brasil las denuncias por amenazas aumentaron un 23.7% en los días de juego de su selección, y en Colombia la violencia familiar creció un 38% durante el Mundial de 2014. Incluso en Inglaterra, la London School of Economics descubrió que las agresiones físicas dentro de las casas aumentaban un 38% cuando su equipo perdía un partido. Además, la UNICEF ha comprobado que estos torneos disparan las redes de explotación sexual infantil, poniendo en riesgo a por lo menos 1,500 menores por evento. En México, este delito encuentra un terreno libre debido a un desalentador 95% de impunidad.
Violencia en el espacio público
El peligro para las mujeres tampoco se queda dentro de las casas. En las ciudades que reciben a las aficiones, las calles y los transportes se vuelven zonas de alto riesgo, sobre todo por las noches. Los datos muestran que el 96% de las mujeres ha sufrido acoso sexual en los transportes de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. De igual manera, un estudio reciente de ONU Mujeres reveló que el 82.8% de las ciudadanas de Guadalajara tiene miedo de caminar por los espacios públicos. Las activistas aclaran que el fútbol en sí mismo no es el culpable de la violencia, sino la cultura de excesos y conductas machistas que se promueve y justifica en estos eventos masivos.
Exigencias al gobierno
Ante la falta de prevención de las autoridades, el Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, los movimientos feministas y las familias de las víctimas han lanzado una lista de exigencias urgentes tanto al gobierno federal como al estatal. La primera demanda es poner la atención prioritaria en Oaxaca, obligando a las autoridades a transparentar los millones de pesos que se gastaron en publicidad turística para que se destine una cantidad igual a la protección de las mujeres, instalando módulos de atención especializados en todas las Fan Zones. También exigen activar de inmediato el Sistema Nacional de Erradicación de la Violencia en modo de "alerta mundialista" para revisar los casos semana con semana, arrancar operativos urgentes contra la trata de personas durante todo el verano y dar órdenes estrictas a la Guardia Nacional para que dejen de prevenir y criminalizar a las trabajadoras sexuales, migrantes y comerciantes ambulantes.
Llamado final y advertencia
Por último, demandan que se respete y blinde por completo el derecho a la libre manifestación de las mujeres y las familias de personas desaparecidas durante toda la temporada del torneo. Las organizaciones oaxaqueñas enviaron un mensaje directo y tajante al gobierno: "la emoción por los goles de la selección no se va a utilizar como una pantalla para esconder la violencia y la impunidad que se vive en las calles, porque las mujeres no se van a callar ni van a dejar de vigilar lo que pasa en su territorio".
