Nochixtlán: heridas y una historia sin fin
"La vida me cambió el 19 de junio, un balazo me impactó en el abdomen y me perforó el intestino delgado; tres meses después y dos operaciones, la herida aún supura y la bala sigue alojada en mi cuerpo, las secuelas parecen que serán de por vida", narra una de las víctimas de la refriega de Nochixtlán.