La cancha de futbol siete de El Rosario comienza a recuperar su esencia. Tras unos meses de espera, el verde vuelve a cubrir el terreno gracias a la colocación del pasto sintético bicolor, un detalle que no solo embellece el espacio, sino que también simboliza el regreso de la vida deportiva a este rincón del fraccionamiento habitacional de San Sebastián Tutla, conurbado a la capital oaxaqueña.
Muy pronto, los pequeños de la Escuela de Futbol Semillero, que ahora está a cargo del promotor deportivo Arturo Arango, fueron los primeros en alzar la voz para pedir al gobernador Salomón Jara un lugar digno donde entrenar.
EL PFROCESO DE LA TRANSFORMACIÓN
El pasado viernes se dio un paso crucial, después de delinear, emparejar el campo y colocar una guarnición que retendrá el caucho, comenzó la instalación de la alfombra sintética que vestirá de gala el escenario.
Este espacio ha sido un lugar de entrenamiento Y sede de una liga local, cuyos equipos cuentan los días para volver a disputar encuentros en la cancha, que tantas emociones les ha regalado.
La obra, aunque sencilla en apariencia, implica un esfuerzo técnico y comunitario. Cada tramo de césped que se coloca es una promesa de risas, goles y tardes de convivencia. El fraccionamiento entero se prepara para recuperar un punto de encuentro que, más allá del deporte, fomenta identidad y pertenencia.
EL RETO DE LAS LLUVIAS
Las constantes lluvias que han azotado la zona representa el principal desafío, sin embargo, los trabajos no sufren retrasos, la cancha podría estar lista en aproximadamente un mes.
La expectativa crece día a día, pues no sólo se trata de un campo renovado: también se instalarán nuevas luminarias, lo que permitirá que los partidos se extiendan hasta tarde-noche, abriendo la posibilidad de que más vecinos se acerquen a disfrutar del espectáculo del deporte de las multitudes: el futbol.
