Guelatao volvió a convertirse en el corazón simbólico de México. Ahí, donde nació Benito Juárez hace 220 años, la historia no solo se recordó: se sintió viva.
Desde la explanada municipal, la presidenta Claudia Sheinbaum habló de un Juárez vigente, cercano, casi cotidiano. “A nosotros orgullosamente su legado nos fortalece con enorme ímpetu… nos recuerda que la soberanía no se negocia, que la justicia no se simula”, expresó ante autoridades y pobladores.
El mensaje no quedó ahí. En un tono firme, añadió: “El ejemplo de Juárez nos orienta, nos enseña que gobernar es decidir con principios, que transformar es enfrentar resistencias, que servir al pueblo implica, con honestidad y valentía, servir al pueblo”. Las palabras encontraron eco en un público que escuchaba bajo el mismo cielo que vio nacer al Benemérito de las Américas.
El acto también abrió espacio a una deuda histórica. Margarita Maza dejó de ser solo acompañante en los libros para ocupar un sitio propio en la narrativa nacional. La mandataria firmó el decreto que la reconoce como Primera Embajadora Histórica de México, destacando su papel durante la invasión francesa.
“Juárez decidió que una persona con lealtad debía representarlo… y ella, desde Nueva York, representó a la República, representó a México”, subrayó Sheinbaum al explicar el alcance del reconocimiento.
La jornada estuvo marcada por símbolos. Horas antes, fue develada una escultura de Margarita Maza en el mismo municipio. Más tarde, su memoria se imprimió en un billete conmemorativo de la Lotería Nacional y en una estampilla postal cancelada en su honor, llevando su historia más allá de los discursos oficiales.
En ese contexto, la presidenta recordó que su gobierno ha dedicado años específicos al reconocimiento de las mujeres en la historia nacional. “El primer año lo dedicamos a las mujeres indígenas… y este año lo estamos dedicando a Margarita Maza”, afirmó.
El ambiente solemne tuvo también momentos de cercanía. La voz del niño David Juárez, estudiante del Jardín de Niños “Rosendo Pérez”, rompió el protocolo al declamar el poema “Un recuerdo para Juárez”, recordando que la memoria no solo se conserva en monumentos, sino en nuevas generaciones.
Autoridades locales y estatales acompañaron el acto. El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara destacó que hablar de Juárez es referirse a “uno de los momentos más luminosos en la historia de México”, mientras que el presidente municipal de Guelatao, Artemio Cortez Hernández, evocó tanto a Juárez como a Margarita Maza como figuras que dieron sentido a la patria y la libertad.
Antes de concluir, hubo un instante de silencio. Un minuto dedicado a las cuatro víctimas del reciente accidente en la comunidad.
La ceremonia cerró con una guardia de honor. Sin estridencias, sin artificios. Solo la presencia firme de la historia.
