A cinco años de que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo “Días para la Cero Discriminación”, en Oaxaca nadie lo consideró y al contrario, las prácticas de exclusión siguen más vivas que nunca.
La fecha que deberían recordar las instituciones, por la importancia que tiene garantizar a toda persona no sufrir el relego por razones de edad, sexo, estatus económico o diferencias ideológicas, entre otras, lejos de conmemorarse, se enmarca en la denuncia de la familia Santiago Paredes, expulsada de San Matías, Nuevo Zoquiapan, en el distrito de Ixtlán.