El Senado aprobó el martes una resolución sobre los poderes de guerra contra Irán, aprobada por la Cámara de Representantes, lo que supone la primera vez que una medida de este tipo se aprueba en ambas cámaras y representa una reprimenda a la gestión del conflicto por parte del presidente, Donald Trump, reportó CBS News.
En una votación de 50 a 48, cuatro republicanos —las senadoras, Susan Collins de Maine, Bill Cassidy de Luisiana, Lisa Murkowski de Alaska y Rand Paul de Kentucky— se unieron a la mayoría de los demócratas del Senado para apoyar la medida. Un demócrata, el senador, John Fetterman de Pensilvania, votó en contra. Dos republicanos —Mitch McConnell y Dave McCormick— no votaron.
La resolución ordena al presidente que retire a las fuerzas armadas de Estados Unidos de las hostilidades contra la República Islámica de Irán, a menos que el Congreso declare la guerra o autorice el uso de la fuerza militar. Sin embargo, se trata de una resolución concurrente, que carece de fuerza de ley y no requiere la firma del presidente, por lo que es en gran medida simbólica.
El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, animó a los republicanos a unirse a los demócratas para apoyar la medida antes de la votación del martes por la mañana, anticipando el esfuerzo por "dejar constancia una vez más de que los republicanos quieren que continúe la desastrosa guerra de Trump".
“Los republicanos pueden quejarse todo lo que quieran a puerta cerrada sobre la guerra de Trump, su secretismo y su desastroso acuerdo con Irán”, declaró el demócrata neoyorquino. “Pero la única manera de asegurar que esta guerra termine de una vez por todas es que los republicanos actúen”.
El 3 de junio, la Cámara de Representantes aprobó la medida presentada por el congresista, Gregory Meeks de Nueva York, el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara. Cuatro republicanos y todos los demócratas votaron a favor, tras tres intentos fallidos previos para frenar la postura de Trump sobre Irán.
La aprobación de la medida también se produjo después de que los líderes republicanos suspendieran abruptamente la votación antes del Día de los Caídos, al quedar claro que no contaban con los votos necesarios para bloquearla.
