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Rubicela, odisea de alumbrar en la calle

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTIAGO CHAZUMBA, Huajuapan de León, Oaxaca.- Rubicela Rodríguez Luna es de hablar suave y pausado, pero de vivaces ojos de iris color marrón; de esos ojos hace cinco meses brotaron lágrimas de dolor. Era una noche de sábado y la entonces temblorosa joven mixteca encaró los dolores de su parto a la intemperie, luego vino el frío que recorrió su delgado cuerpo y, al final, se transformó en miedo a la muerte.
Hoy Rubicela, madre de 19 años de edad, asegura haber superado ese lamentable pasado, porque Ángel, su primer hijo, es la luz y la energía de la felicidad que comparte con su esposo Gustavo Ángel Durán Morales. Los dos abandonaron sus estudios de bachillerato para asumir el prematuro e inesperado papel de padres.


La joven de tez morena clara dio a luz la vía públicaque la noche del pasado dos abril (este dos de septiembre se cumplieron cinco meses) porque el Centro de Salud de esta comunidad estaba cerrado y se hallaba ausente el pasante de medicina en comisión de guardia: "de lo sucedido no culpo a nadie", sostiene.


Para Rubicela: "lo importante es que su hijo está sano". Asegura que "desde entonces, el personal médico de la clínica realiza un seguimiento frecuente de la salud de su bebé".


La joven familia carece de vivienda propia y digna. Rodríguez Luna habita tres espacios de una vecindad, un cuarto de piso de cemento donde cabe su cama con pabellón para protegerse de los mosquitos, y una mesa con sillas de madera. Un espacio anexo, en franco deterioro, le sirve de cocina y ahí mismo lava la ropa. Su esposo, Gustavo Ángel , es obrero en una embotelladora de agua.
 


FALTAN MEDICAMENTOS


Después de aquel parto que ofendió la dignidad de la joven y la puso en peligro de muerte, las autoridades de los Servicios de Salud de Oaxaca removieron al medico pasante Antonio Traveseras, y designaron otro en su lugar. De los responsables directos, nada.
"Si bien es cierto que hoy existe más comunicación entre el personal médico y la comunidad, las carencias no han sido subsanadas al cien por ciento", sostiene Artemisa Huerta Valdez, presidenta del Comité de Salud de este pueblo mixteco.


Las picaduras de alacrán son frecuentes en niños y adultos. El clima de la región favorece la reproducción de los arácnidos. El problema es que la clínica de los SSO, registra desabasto de suero antialacrán.


"Cuando no hay hidrocortisona, debemos comprar en las farmacias otro producto indicado para estos casos de urgencia médica; esto nos permite estabilizar al paciente mientras llega al hospital más cercano", agrega en entrevista con NOTICIAS.
Explica que las distancias entre esta comunidad y los hospitales de Huajuapan de León y Tehuacán, Puebla, son de 57 y 63 kilómetros, respectivamente. El recorrido en automóvil hacia cualquiera de los dos lugares es de una hora, aproximadamente.



 

LA AMBULANCIA, BAJO LLAVE


Para la presidenta del Comité de Salud de este municipio de cinco mil habitantes, es una gran desventaja que la única ambulancia de la comunidad esté resguardada por el gobierno municipal, en lugar de estar a disposición del personal médico del Centro de Salud.


En los casos de urgencia médica, los familiares del paciente tienen que acudir a la presidencia municipal para protocolizar la solicitud y obtener autorización de salida de la ambulancia. La llave del vehículo la tienen los policías, pero si éstos están en recorridos de rutina, hay que localizarlos,  llamarlos y esperarlos. El riesgo es que mientras se pierden esos valiosos minutos, el paciente puede fallecer.
 


TAXI POR AMBULANCIA


Muchos paisanos prefieren pagar 350 pesos por el servicio de taxi para trasladar a su paciente a un hospital de Tehuacán, o de Huajuapan, agrega Artemisa Huerta Valdez.


Ese problema enfrentó Rubicela Rodriguez Luna, la noche del sábado dos de abril. Su bebé ya estaba fuera de su cuerpo, pero unido por el cordón umbilical. La madre de la paciente, Felícitas Luna Mendoza, de 40 años, pensó en la ambulancia del pueblo, pero en lo que cubría las formalidades de la solicitud, su hija o su nieto corrían el riesgo de morir.
El 4 de abril, mientras su nieto se recuperaba de un cuadro de deshidratación en el módulo materno del Hospital Regional Pilar Sánchez Villavicencio, Felícitas reveló textualmente a este reportero:


Estaba desesperada: "gritaba fuerte para que alguien me escuchara y saliera de la clínica. De pronto vi a mi hija en el piso y mi nieto, ya estaba naciendo. Observé que el niño ya estaba fuera del cuerpo de la madre, pero seguía dependiendo de ella por medio del cordón umbilical.
"Me puse como loca, perdí la cabeza", pero aún recuerdo que corrí en busca de un taxi, pero no tuve suerte, luego pensé en la ambulancia, fui hacia dos policías para que prestaran auxilio. Uno de ellos manejó la patrulla del pueblo y juntos fuimos a buscar un médico particular.


Acudimos a un consultorio y estaba cerrado y, por fortuna, en otro estaba la médica general Denisse (Feria Aguilar). Retornamos con ella y mi nieto, que todavía estaba unido a mi hija por el cordón umbilical, ya estaba cubierto con una chamarra.


En su consultorio, Feria Aguilar cortó el cordón umbilical, coordinó maniobras de reanimación y terminó el trabajo de parto cerca de las 22:00 horas. Con su bebé de tres kilos con cien gramos, la madre durmió esa noche en casa de la médica y regresó a su domicilio al día siguiente, a las 08:00 horas.



 

A tapar el pozo con pasantes


El director del Centro de Salud, Miguel Ángel Meléndez Nava, explica que a raíz del parto de Rubicela las autoridades de los SSO removieron al pasante de medicina Antonio Traveseras, médico pasante por el IPN, a quien no le resultó figura de responsabilidad porque carecía de relación laboral y salarial con los Servicios de Salud de Oaxaca.


"En mi caso, tampoco me resultó responsabilidad, porque mi horario es de 8:00 a 16:00 horas, en cumplimiento a la jornada laboral pactada en mi contrato de trabajo", eludió el egresado de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, hacia donde viaja los fines de semana para reunirse con su familia.


En entrevista, expone que a cinco meses del suceso las autoridades de los SSO autorizaron más personal médico para el Centro de Salud. En las noches de sábado y domingo permanecía de guardia un médico pasante. Hoy, mantienen guardia el médico pasante Juan Carlos Reyes Vásquez y el enfermero pasante Víctor Esperanza Altamirano.
La planta laboral de la institución está integrada por un médico pasante, dos enfermeras pasantes, dos enfermeras de base, una promotora comunitaria y un pasante de psicología y a la unidad de Odontología se agregó a una odontóloga pasante.

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