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Niños se acercan a la virgen de Guadalupe

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cientos de infantes, llevados por sus padres, personificados de chinas oaxaqueñas, lupitas e inditos Juan Diego se dieron cita a lo largo del día en el santuario de nuestra señora de Guadalupe, en el costado norte del paseo Juárez, el Llano.


Movidos por el amor y la fe por la madre de Jesucristo, cientos de oaxaqueños le agradecieron a la morena del Tepeyac por la vida, principalmente por la vida de los más pequeños del hogar.


Fueron miles, los padres y madres de familia llevaron a sus hijos hasta el altar de la Virgen de Guadalupe y desde ahí se encomentdaron, se pusieron bajo su cobijo y pidieron por la salud y se arrodillaron para ofrecerle algún sacrificio.


Como hace 485 años, cuando la Virgen se apareció al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac, cientos de los niños vestidos como san Juan Diego llegaron al encuentro en el templo ubicado al parque El Llano, en la capital del estado.


 




Los oaxaqueños siempre fieles a sus tradiciones

 


Impaciencia por la devoción


Niños de todas las edades realizaron una peregrinación que partió de la Catedral al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Entre cánticos alusivos a la festividad, madres con sus bebés en brazos; padres cargando a sus hijos sobre sus hombros y niños impacientes por un descanso, arribaron a su destino. En la entrada un sacerdote dio la bendición.


Formar parte de esta tradicional presentación de los niños a la Virgen del Tepeyac también requirió de mucha paciencia. El corredor del acceso principal pronto se convirtió en un mar de ansiosos guadalupanos que deseaban acceder al templo, en donde la imagen de la guadalupana esperaba en un altar repleto de flores de todos los colores.


Aferrados en su creencia, niños, jóvenes, adultos y ancianos formaron parte de otro ritual. Con flores y veladoras resiados por agua bendita, se flotaron el cuerpo, se persignaron y continuaron con la lista de peticiones.


 




La vendimia de imágenes religiosas

 


Heredar la tradición


Inculcar esta tradición desde muy temprana edad es parte importante en la vida de los feligreses, y de la cual muchos pequeños se complacen en formar parte.


Es el caso de Ana, la nieta de doña Bertha Luz, quien a sus tres años de edad hace lo posible por persignarse por sí sola frente a la imagen de la la madre de los mexicanos.


Ataviada en una falda multicolor, con blusa de manta bordada, trenzas con listones y una canasta en su mano, la pequeña junto con su madre y abuela avanzan con impacientes hasta el altar mayor; la larga fila se hace eterna, pero es inmensa la recompensa de poder llegar hasta el lugar.


La Guadalupana aún no le concede algún milagro a la señora Bertha, pero aún así su fe es grande, pues está segura que no le hace falta contar con un milagro para confiar en la madre de Jesús, en quien se ha encomendado durante toda su vida.


 




Los visitantes a la casa de la Virgen María recibieron la bendición

 


Petrona, muestra felicidad en su rostro, está frente a la Virgen de Guadalupe, de ahí se toma una foto con su nieta en brazos.


La Virgen de Guadalupe ha sido el soporte para esta mujer, así lo afirma la abuela, quien no dudó en decir que siempre le ha confiado sus más duras penas a Virgen, sobre todo aquellas relacionadas con enfermedades.


Eva María es otra madre que por primera vez celebra esta fecha con su hija. La pequeña de siete meses hizo su presentación también vestida con los atuendos tradicionales de la ocasión.


 




En otro altar a la madre del Tepeyac

 


Presente en la vida de los mexicanos


“Desde mi infancia la imagen de la Virgen de Guadalupe ha estado presente en mi vida, y ahora vengo con mi hija por que también quiero inculcarle este fervor. En mi caso lo hago por tradición y amor”, apuntó la mujer.


En otros casos, son las madres que aún llevan en su vientre a su bebé, las que realizan la caminata en medio de un rosario de peticiones para que sus hijos nazcan sanos.


Como lo hace Brenda, quien entre el montón de gente avanza con cuidado, protegiendo con sus manos su vientre. “Lo que más anhelo es que nazca bien, y sea un parto sin complicaciones”, expresa la joven mujer con cinco meses de gestación.


 




La verbena popular, es parte de la celebración anual

 


La foto, parte de la costumbre


En el jardín que se ubica a un costado del santuario, más de 40 escenarios alusivos al cerro del Tepeyac formaron parte de la tradición.


Cientos de padres de familia se concentraron en esta área para tomar la imagen a sus hijos desde los vistosos puestos, donde un burro o un pony fueron los principales atractivos.


A diferencia de otros años, la mañana de ayer los estantes fotográficos volvieron a ser el complemento de esta festividad religiosa, pues a pesar que los padres ya habían tomado una decena de fotos desde su celular, no desaprovecharon la ocasión para llevarse la postal impresa.


Así también la verbena popular de Guadalupe se instaló en el parque Juárez El Llano.


Desde temprana hora los puestos de comida lucieron repletos de comensales, quienes degustaron de antojitos y bebidas tradicionales. Molotes, tlayudas, empanadas, tejate, agua de chilacayota, entre otras delicias.


También se instalaron juegos mecánicos y otros puestos de ropa y artículos de imitación.


Guadalupanismo


485 años de la aparición


10 de la mañana peregrinación


264 puestos


42 puestos de fotografía

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