“Querido Doctorcito lindo de mi corazón”, era la primera frase que Frida Kahlo marcaba en sus cartas cuando se dirigía a su doctor Leo Eloesser, una forma particular de hablarle a su amigo y confidente; cartas que descansan y están disponibles para que propios y extraños se sumerjan en la vida de estos dos personajes en el Museo de Filatelia de Oaxaca (Mufi).
La colección que guarda el gabinete G6 de la bóveda filatélica del Mufi, habla de cartas y tarjetas postales que Frida Kahlo le escribía a su Doctor Leo Eloesser. Esta colección refleja parte de la vida íntima de la pintora mexicana, quien durante su vida tuvo un sinfín de problemas de salud y accidentes.
Estas cartas con su doctor durante casi 20 años, sacan a la luz las desgarradadoras confesiones de la pintora al médico, tras perder el bebé que esperaba de su marido, el también pintor Diego Rivera.
La muestra es posible gracias al descubrimiento de cientos de documentos guardados en diferentes partes de la casa en la que vivió Kahlo, conocida como la Casa Azul, hoy convertida en museo.
Allí estaban las cartas que le envió el doctor, mientras que las generadas por la pintora estaban en poder de la pareja del médico Joyce Campbell, quien luego de muchos años de negarse a revelarlas, en el 2002, cuando tenía 87 años, se las entregó al editor mexicano Juan Pascoe.
"Queridísimo Doctorcito", así comenzaba sus cartas Frida para Leo Eloesser. FOTO: Abdiel Velasco
Están en el Mufi
Lo mejor de todo es que las cartas de Frida Kahlo y Leo Eloesser están en Oaxaca, específicamente en el Museo de Filatelia de Oaxaca. Del abanico 1 al 22 de la bóveda G6 nos invita a que nos aventuremos a leer la historia de estas dos personas, una historia que atrae cientos de miradas y roba corazones de propios y extraños.
Testimonios de una relación postal
La historia y relación que sostuvieron Frida Kahlo y Leo Eloesser es un digno testimonio de una relación postal. Y es que es increíble pensar que, a pesar de las distancias y el tiempo que transcurría para que una carta le llegara a uno de los destinatarios, la relación cada día era más fuerte.
Y pensar que en ese tiempo, una mujer casada le escribiera a alguien que no era su marido diciéndole “Doctorcito lindo de mi corazón” y en su despedida firmara la carta con un “Tuya…Frida”, es algo nada común.
Las cartas que hoy son muestra de esa relación epistolar, toman mayor belleza al admirarlas y notar que cada una muestra una caligrafía digna y bella, sin olvidar ese toque especial que le ponía Frida, al personalizar sus cartas con un beso, “el beso de Frida” que está en la bóveda del Mufi.
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Kahlo y Eloesser se conocieron en Cuernavaca en 1930. Un año después, cuando la artista se mudó a San Diego junto a su esposo, el también pintor Diego Rivera, ella le escribió por primera vez. Entre sus intercambios le confesó su aborto, las desilusiones que le provocaban su marido y sus sentimientos.
¿Sabías que?
La colección de cartas “Querido Doctorcito” es una recopilación, inédita hasta ahora, que ambos, la pintora y el doctor, se enviaron entre 1932 y 1951. Desde 2003, estas cartas dignas de la comunicación epistolar, descansan en la bóveda G6 del Museo de Filatelia de Oaxaca.
