Si ustedes pensaban que 48 equipos ya era una exageración y un auténtico carnaval, agárrense porque en Zúrich ya se están frotando las manos. Gianni Infantino no tiene llenadera. El mandamás del futbol mundial acaba de encender la pradera al confirmar que la idea de llevar el Mundial de 2030 a 64 selecciones no es un mito, es una realidad que se va a debatir en cuanto pite el árbitro la Final de nuestra justa en Norteamérica.
Al puro estilo de Don Dinero, Infantino soltó la sopa en una entrevista con el medio suizo Bluewin. El jefe de la FIFA sacó pecho, aseguró que el formato actual en México, Estados Unidos y Canadá ha sido "un éxito al 100 por ciento" y dejó claro que el siguiente paso para el torneo del Centenario en España, Portugal y Marruecos es abrirle la puerta a medio planeta.
"Un torneo de 64 equipos es definitivamente un tema que se examinará y discutirá en los comités pertinentes después de esta Copa del Mundo. Cada nación debería poder soñar con participar... Si no le das a los países más pequeños la oportunidad, carecerán del incentivo para seguir mejorando". – Gianni Infantino
CÓMO FUNCIONARÍA CON 64 EQUIPOS
En la mesa de debate ya se barajan los escenarios, y ojo, porque el cambio estructural sería brutal:
El adiós a las matemáticas raras: Olvídense de andar sufriendo para ver quién pasa como uno de los mejores terceros. Volveríamos a las matemáticas exactas, pero en esteroides: 16 grupos de 4 equipos, donde avanzan los dos primeros directo a una ronda de Dieciseisavos de Final.
Una sobredosis de futbol, que pasaría a jugar 128 partidos en total. Una auténtica maratón que va a dejar los derechos de transmisión por las nubes y a los patrocinadores babeando.
EL CAPRICHO DE SUDAMÉRICA
La CONMEBOL, con Alejandro Domínguez a la cabeza, lleva desde 2025 presionando por esta expansión. Quieren que los partidos conmemorativos en Uruguay, Argentina y Paraguay no sean un simple "juego y adiós", sino que alberguen grupos completos.
SE AVECINA CHOQUE DE TRENES
No todo es miel sobre hojuelas. En la UEFA ya pusieron el grito en el cielo. Aleksander Čeferin y las ligas top de Europa no quieren saber absolutamente nada de un calendario que termine por reventar los músculos de sus estrellas.
Pero la expansión significa un cheque en blanco. Infantino te lo vende como inclusión global, pero el idioma que se habla en los pasillos de la FIFA es el del billete verde.
