El Estadio Olímpico Universitario fue testigo de una noche amarga para los Pumas. En lo que debía ser el inicio de una nueva era bajo el mando de Esteban Solari, el equipo universitario cayó 0-3 frente a Pachuca, un rival que no solo aprovechó los errores defensivos, sino que también le recordó al ‘Tano’ lo que dejó atrás hace apenas unas semanas.
El duelo tenía tintes de reencuentro: Solari frente a su exequipo. Sin embargo, lo que se vivió en la cancha fue un contraste brutal. Pumas apareció sin alma, como si los fantasmas de la final perdida en mayo aún rondaran. Elías Montiel abrió el marcador con un disparo de media distancia al ángulo, y después Salomón Rondón firmó un doblete de cabeza que dejó sin opciones a Keylor Navas.
Los pocos asistentes —apenas 15,021 personas— hicieron sentir su frustración. Los abucheos retumbaron en CU, especialmente dirigidos a Nathan Silva, señalado como el villano de la noche tras su error en la salida que derivó en el primer gol. Cada toque suyo en el primer tiempo fue acompañado por silbidos.
En medio del desastre, los refuerzos tuvieron su primera aparición. Sebastián Córdova fue titular y recibió aplausos pese a su pasado americanista, mientras que Víctor Arteaga entró de cambio. La afición, aunque dolida, les dio un voto de confianza.
Johan Vásquez, de vacaciones en México, se dejó ver en un palco, recordando su vínculo con el club antes de partir a Europa. El VAR intervino dos veces: anuló un penal a Pumas y validó el tercer gol de Rondón. Solari, desbordado por la tensión, se encaró con Oussama Idrissi y terminó expulsado en su debut, sin asistir a la conferencia de prensa.
La goleada no solo dejó a Solari sin palabras, sino que encendió las alarmas en un equipo que parecía listo para iniciar con protagonismo. Pachuca, en cambio, salió fortalecido, demostrando que la decisión del ‘Tano’ de dejarlos fue un error que ellos se encargaron de subrayar con goles y orgullo.
