El futbol no es sólo un deporte para Matilde Pacheco Hernández, es una herencia, un sentimiento que corre por sus venas. “Desde muy pequeña acompañaba a mi padre a los partidos, observando con admiración cómo él se entregaba en la cancha. Y eso fue lo que me motivó a seguir sus pasos”.
En entrevista con Xtremo Deportes, Matilde indicó que fue a los nueve años que decidió dar el primer paso y comenzar a practicarlo, convirtiéndose en parte de su historia personal y familiar.
Destacó que el futbol para ella es refugio y bienestar, al tomarlo como su terapia, al ser una manera de desestresarse y mantenerse físicamente activa.
“La presencia de mi familia en la cancha me da seguridad y motivación. Saber que me observan y apoyan, me impulsa a darlo todo en cada jugada, a luchar cada balón como si fuera el último”.
Dentro de sus anécdotas, Pacheco Hernández comentó que hay algo curioso que aún le sigue sucediendo cada vez que entra al campo. y es que los nervios la invaden. “Es un cosquilleo que me recuerda que estoy viva y lista para competir, pues apenas rueda el balón, esa tensión se disipa. Creo que es esa pasión por el juego”.
Al preguntarle si no se le complicaba asistir a los juegos ahora que ya tiene familia, mencionó que: “Ser ama de casa implica responsabilidades que comienzan desde temprano: hay que preparar todo, atender a la familia y luego buscar un espacio para mí, y ese espacio es la cancha”.
Indicó que es ahí donde encuentra diversión y libertad. Pero además destacó: “Mi esposo ha sido un pilar fundamental; me acompaña y cuida de mi hijo mientras juego. Esa complicidad me ha permitido entregarme al futbol sin descuidar mi hogar”.
Más allá de los resultados, para Matilde, las derrotas y los triunfos son parte del proceso natural del deporte, lo que realmente valora es la convivencia con sus compañeras, el aprendizaje que surge de compartir la cancha con otras mujeres, y la oportunidad de relacionarse con nuevas personas.
Para cerrar, Pacheco Hernández aseguró que el futbol es un puente que une, que abre puertas y fortalece lazos, además de ser un espacio donde se encuentra libertad y pasión. “El deporte si lo vez de lado positivo, es un gran motor de unión familiar, bienestar físico y convivencia social”.
