En una mañana impregnada de entusiasmo y fiesta, como suelen llevarse a cabo los grandes acontecimientos deportivos, más de mil futbolistas se dieron cita en la unidad deportiva de San Juan Bautista La Raya, Santa Cruz Xoxocotlán, para echar a rodar el balón en la Champions Cup edición Oaxaca.
La ceremonia inaugural, sencilla pero profundamente emotiva, estuvo presidida por autoridades de la Agencia Municipal de San Juan Bautista La Raya como; Eugenio Núñez, Martín Ramírez, José Avendaño, Adán de la Rosa; así como integrantes del Comité Organizador y patrocinadores: Juan de Dios Uribe, Ileana Santos, Uriel Santos y Valero Ramírez, quienes dieron realce al evento.
El acompañamiento solemne de la banda de guerra y la escolta de la 28ª Zona Militar aportaron un aire de solemnidad y respeto al evento, que se convirtió en un símbolo de unión y orgullo comunitario.
Durante la ceremonia de apertura, el jugador José Antonio Aragón Toledo pronunció el juramento deportivo en nombre de todos los participantes, comprometiéndose a la disciplina, la lealtad y el respeto. Acto seguido, Juan de Dios Uribe Ríos declaró inaugurado el torneo, subrayando que en esta primera edición de la Champions Cup en Oaxaca "no es un torneo más”, sino el cumplimiento de un sueño, que es traer un evento de alto nivel al estado, donde la ilusión del futbol infantil y juvenil se funde con la pasión de competir al máximo nivel.
Sus palabras resonaron como eco de esperanza: “Juntos estamos haciendo historia… este torneo es un espacio para promover los valores de la disciplina, el trabajo en equipo, el respeto y la lealtad”.
Con la tradicional patada inaugural, las canchas se abrieron como escenarios de batalla, donde cada jugador, con la chispa de la ilusión reflejada en sus ojos, sabía que más allá de la competencia por un trofeo, este torneo representaba la oportunidad de crecer, de aprender y de dejar huella en la memoria colectiva.
Así comenzó la Champions Cup en Oaxaca, en un ambiente donde cada pase, cada gol y cada esfuerzo se convierten en metáforas de sueños compartidos y de la fuerza de una comunidad que late al ritmo del balón.
