Lecturas para la vida: Hablar contigo
Recuerdo mi niñez, yo tenía siete años cuando corría por la plaza del pueblo, jugaba a las escondidas con mis amigos, todos nos ocultábamos de “oye tú”, él era un niño poco menor que yo siempre quería jugar con mis amigos y conmigo, pero a nosotros no nos gustaba estar con él, porque estaba sucio, olía feo, tenía el pelo desaliñado y los pies negros casi no hablaba pero le gustaba abrazarnos, algo que a mí me daba asco.