Escribir la memoria, su historia y que ellas no sean olvidadas, fueron las motivaciones de la brutal novela sobre el feminicidio que escribió la joven autora Mariana Morfín. A sus 23 años de edad escribió “Ya no quiero ser valiente” (Tusquets, 2024), el cual con un estilo directo y sencillo aborda las historias de Fátima Quintana Gutiérrez, Mariana Lima Buendía, Renata Martinelli, Karen Reyes, Mäícha Pamela González Matilde, Jalix Rubio y Ana.
A través de siete capítulos, más bibliografía, Mariana Morfín narra entre apuntes de su diario personal y su prosa, las historias de estas mujeres; da algunas cifras de la violencia de género en México y a manera de cierre ofrece una sugerencia de lo que se puede aún hacer sobre el tema, para abonar.
En entrevista, la estudiante de Ingeniería Mecatrónica nos cuenta cómo fue para ella escribir este libro y el contundente parteaguas que fue sumergirse en estas historias, que la marcaron para siempre.
-¿Cómo fue que decidiste escribir una novela?
-Pues fíjate que todo empezó con la primera historia, la de Fátima, porque yo ya me había encontrado ese historial antes, o sea, siento que ya esa historia la descubrí varias veces; la primera cuando yo habría tenido como 14 años, la vi en el periódico, pero no lo acabé de leer y recuerdo que no entendí cómo es que habían matado a una niña de 12 años.
"En el 2019 había una cuenta de Instagram que subía imágenes en homenaje a víctimas de feminicidio y ponía todas las historias y ahí me empezó a caer el 20; no son lo mismo las notas amarillistas a un verdadero homenaje, sin revictimizar y simplemente pensando en las mujeres y las niñas que ellas eran. Así que cuando leí sus historias dije: '¡En qué país vivo!… No, ¡qué horror!'
"El tercer momento fue cuando conocí a la mamá de Fátima, a Lorena, en la entrevista. Yo ya me sabía su historia de memoria, pero hasta que la vi, fue cuando verdaderamente me cayó el 20… Y aunque todavía no estoy por completamente deconstruida, yo quise hacer algo al respecto. Eso es este libro".
-¿Qué descubriste en el proceso?
-Yo era consciente de que existían los feminicidios, pero los veía mucho como algo alejado y como cifras. Y sí, a todas las mujeres nos oprime este sistema patriarcal, pero hay mujeres que se encuentran con una doble o triple discriminación, ya sea porque son de la comunidad LGBTQ+, o porque son indígenas, o con alguna discapacidad, o son racializadas.
"No nos podemos quedar de brazos cruzados. Fue ese sentimiento de impotencia lo que me llevó a decir quiero escribir un libro, porque creo que la literatura tiene este carácter reivindicador de que se pueden hacer cambios.
"Yo leyendo otros libros de realidades de Latinoamérica he tenido más conciencia, me han servido para reflexionar y he intentado cambiar actitudes. Así que pensé que si yo puedo aportar a crear una conciencia colectiva para que esto no se repita, me gustaría hacerlo".
-¿Y en el proceso qué pasaba y cómo lo lograste a la par de tus estudios?
-Sí, fue algo que tuve que llevar a la par con la carrera, estoy cursando semestres muy pesados y también juego rugby, entonces se me juntaron muchas cosas. Me tardé un poco, pero justamente porque me quería dar como el espacio de reflexión y entre cada historia. Quería unos meses de luto, en donde tenía que como acabar de digerir lo que había pasado para ya poder estar 100% lista para la siguiente historia. No quise hacerlo todo rápido.
-¿Llevabas a la par las entrevistas con la escritura?
-Sí, hacía las entrevistas y las grababa; después me daba unas semanas para procesarlo un poco, después las volví a escuchar y anotaba los puntos que quería rescatar para cada historia o al menos como un borrador de cada historia; me daba unos meses y después revisaba la historia ya con otro punto de vista. Lo primero fueron las historias y después le agregué la otra voz, que me sugirió el editor y se me hizo muy buena idea.
-Esta voz es muy personal, como si leyéramos tu diario, sobre los estragos de conocer estas historias y a la vez, cómo las estabas digiriendo y a la vez se lee tu bagaje en las lecturas. ¿A quiénes habías leído que te llevaron a escribir?
-Me acuerdo cómo el primer libro sobre el tema que leí fue de Fernanda Melchor, el de “Temporada de huracanes”, que plasmaba así tan fuerte la realidad de México, de Veracruz y como que me quedé impactada, luego seguí leyendo más literatura latinoamericana y sobre problemas sociales; recientemente a Ximena Santaolalla, con “A veces despierto”. De chiquita yo leía Harry Potter y todos esos cuentos.
-¿Cómo seleccionaste estas seis historias que incluyes en “Ya no quiero ser valiente”?
-Bueno, es que me pasó algo muy curioso porque yo ya estaba cien por ciento segura de que la historia que quería abordar era la de Fátima, porque fue la historia con la que yo abrí los ojos y conocí a su mamá; la verdad es que ella fue muy amable conmigo y yo le conté del proyecto y me planteó ayudar con más contactos de mamás.
"Entonces más bien fue ella quien me guió con los contactos y creo que acabó siendo perfecto porque hay mujeres de diferentes edades, quizá yo no hubiera sabido elegir los casos entre tantos feminicidios, así que fue ella, Lorena Gutiérrez, quien me sugirió y me compartió quiénes estaban interesadas y entonces se dio muy orgánicamente.
-¿Quién es Mariana Morfín después de “Ya no quiero ser valiente”?
-Pasé como por todo un proceso, al inicio fue de pura tristeza y genuinamente llegué a decir: 'No sé si puedo hacer algo al respecto, porque no sabía cómo se puede llegar a tanta crueldad, de violar, torturar y matar a una niña de 12 años. Así que, en cuanto a mis emociones se fueron transformando, desde la ira, el coraje, el enojo, sentía que me comía el mundo, estaba muy ansiosa, no podía dormir y creo que lo que me sirvió fue ver esta convicción de los familiares, de las madres, de seguir buscando justicia.
"Cuando vi a toda esta gente tan convencida que se podía hacer un cambio y que ellas iban a dedicar su vida hasta que no volviera a pasar, fue que me supe que sí podía escribir el libro. Me acuerdo mucho que Lorena me dijo: 'A mí no me importa si me matan. Yo estoy muy amenazada. A mí lo que me importa es que esto no se vuelva a repetir, que no haya otra Fátima, que no le vuelven a hacer esto a otra niña'. Entonces admiré su fortaleza y convicción, tuve un sentimiento ambivalente entre qué triste realidad la que vivimos, pero a la vez existe gente con el coraje de hacer algo y cómo yo podría ayudar y mi herramienta fue la escritura.
-Sobre el título ¿de dónde te viene la frase?
-Cuando yo fui a mis primeras marchas de 8M, me acuerdo que vi algo parecido a: “Ya no quiero ser valiente. Quiero ser libre”, mi sentimiento es que la siguiente vez que saliera a la calle, que mis hermanas estén bien y tengan esta libertad.
“Estamos hartas de vivir con miedo y ya no queremos ser valientes; queremos que las mujeres vivan con libertad”.
