Las muertes del guerrero | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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Foto(s): Cortesía

Las muertes del guerrero

Redacción

Leonardo Pino

Después de los fusilamientos de Maximiliano, Miramón y Mejía, el general Porfirio Díaz toma la ciudad de México el 21 de junio de 1867. Con la toma de México terminó la patriótica guerra contra la aventura política-militar francesa y de sus aliados conservadores locales.

Mientras, impulsado por el miedo y la cobardía, el otrora feroz Leonardo Márquez, asesino de Melchor Ocampo, Leandro Valle y otros patriotas, escapó de la ciudad de México, disfrazado de hombre de campo.

Liberado el último bastión, tranquilizada la ciudad y después de haber devuelto 140 mil pesos que sobraron de su campaña, el general Díaz fue a recibir al presidente de la República, don Benito Juárez, que arribó por el rumbo de Tlalnepantla.

Sin estrechar su mano, ni menos abrazarlo, don Benito Juárez lo saludó con una mínima inclinación de cabeza y prosiguió su camino.

Narra José Emilio Pacheco, en su columna Inventario del 27 de octubre de 1980: “En Tlalnepantla, a los treinta y seis años, murió el joven Díaz, el inmaculado guerrillero chinaco, y comenzó a nacer don Porfirio”.

Partir es morir un poco

En la noche del 25 de mayo de 1911, el general Díaz dejó la casa solariega de Cadena 8, Distrito Federal, y subió al Mercedes negro que lo esperaba en la penumbra. Horas antes había presentado la renuncia como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Lo acompañaba doña Carmelita, su hijo Porfirio Díaz Ortega, “Porfirito”, con su esposa e hijos, sus cuñadas Sofía y Luisa Romero Rubio, junto a sus esposos, una cocinera, un valet y un ayudante militar. Los protegía una reducida escolta comandada por el general Victoriano Huerta. En San Lázaro, subieron a un tren con destino a la ciudad de Veracruz.

En la tarde del 31 de mayo, don Porfirio, muy serio y enfundado en un traje blanco, con paso cansino atravesó el malecón y abordó el vapor Ypiranga, que lo alejaría de su país al que nunca más retornaría.

En el Muelle Sanidad, se reunieron ancianos, niños, hombres y mujeres, militares y civiles, de todas las clases sociales, para despedir al héroe militar de la Reforma, que ya tenía 80 años de edad y estaba enfermo.

Cuando el general y su familia ya estaban a bordo, la Banda de Guerra del 23 Batallón de Infantería, hicieron restallar las notas marciales del Himno Nacional. En el rostro curtido del general brillaron unas lágrimas. Después, la sirena del barco rasgó la tarde; se soltaron amarras y muy lentamente, el buque de vapor comenzó a distanciarse de la costa patria.

El general quedó solo en cubierta, aferrado al barandal, hasta que dejó de ver la costa mexicana. En su memoria se agolpaban los recuerdos: Oaxaca, Puebla, México; victorias y derrotas, tanta sangre derramada. Atrás quedaba la patria y su vida entera. En esos instantes, al verse tan solo y tan lejos de “la tierra ideal que lo vio nacer”, el viejo guerrero se sintió morir en aquella inmensidad que lo mecía sin pausa.

“Ya tranquilo el país, se llevan mis huesos a descansar a Oaxaca”

En París, el general rentó un departamento en la Avenida Foch, cerca del bosque de Boulogne, a donde iba a recordar las maravillas de Chapultepec. La familia realizaba largos paseos y visitas a distintos lugares de esa ciudad que los fascinó. Durante su estadía en Europa, recorrió varios países del viejo continente; sin embargo, don Porfirio siempre volvía en sus recuerdos a México.

Sus últimos días trascurrieron recordando a su madre y preguntando cuándo podría regresar a Oaxaca. Sus pensamientos vagaban por meandros de su propia historia y siempre aparecía Oaxaca, tierra suya y de sus padres. Recordaba el mesón familiar, el taller de herrería paterno en el mismo solar, la basílica de La Soledad, la Hacienda La Noria, donde inscribía los rostros de su madre, de Félix y de su esposa Delfina.

El 2 de julio, "la palabra se le fue acabando, escribió Martín Luis Guzmán. Parecía decir algo de La Noria, de Oaxaca. Hablaba de su madre: 'Mi madre me espera...' A las dos de la tarde ya no pudo hablar. A señas... procuraba hacerse entender. Se dirigía casi exclusivamente a Carmelita... '¡Ah, sí, La Noria! ¿Oaxaca? Sí, sí. Oaxaca, en Oaxaca'. Allá quería ir a morir y a descansar”.

A las seis y media de la tarde del 2 de julio, a sus 84 años de edad y acompañado por su esposa y su hijo Porfirio, el guerrero falleció en París, lejos de su “rincón de sueños y flores”. 

Quizás, algún día, sean repatriados los restos de don Porfirio y traídos a la Basílica de La Soledad; acá, a Oaxaca de Juárez, donde “Muere el sol en los montes, con la luz que agoniza…”.

VENTANA

“La verdadera patria del hombre está en la infancia” (JEP).

Niños y adultos

José Emilio Pacheco

A los diez años creía

que la tierra era de los adultos.

Podían hacer el amor, fumar, beber a su antojo,

ir a donde quisieran.

Sobre todo, aplastarnos con su poder indomable.

 

Ahora sé por larga experiencia el lugar común:

en realidad no hay adultos,

sólo niños envejecidos.

 

Quieren lo que no tienen:

el juguete del otro.

Sienten miedo de todo.

Obedecen siempre a alguien.

No disponen de su existencia.

Lloran por cualquier cosa.

 

Pero no son valientes como lo fueron a los diez años:

lo hacen de noche y en silencio y a solas.

 

(Del libro “La arena errante” (Ediciones Era, 1999).

 

MEMENTO

30 de junio de 1520: El conquistador español Hernán Cortés es derrotado por los mexicas en la Ciudad de México Tenochtitlan, hecho que se recuerda como la “Noche Triste”.

30 de junio de 1939: Nace en la Ciudad de México el escritor José Emilio Pacheco, poeta, novelista, cronista, traductor y ensayista, autor de –entre otras obras– "Los elementos de la noche"; "El principio del placer"; "Morirás lejos" y la famosísima, "Las batallas en el desierto".

30 de junio de 1959: Muere José Vasconcelos, nacido en Oaxaca de Juárez, quien fue escritor, político, intelectual, educador, y primer Secretario de Educación Pública de México; impulsó la educación y aportó a la Universidad Nacional su escudo y el lema “Por mi raza hablará el espíritu”.

2 de julio de 1911: Muere el periodista revolucionario y maderista Filomeno Mata, quien participó en diferentes publicaciones, como "El Monitor Republicano" y "El Sufragio Libre".

2 de julio de 1915: Muere el expresidente de México, general Porfirio Díaz, en París, Francia.

3 de julio de 1955: Las mujeres mexicanas votan por primera vez en elecciones federales.

6 de julio de 1840: Nace José María Velasco, pintor mexiquense, quien destacó como uno de los más importantes paisajistas de la historia de México.

6 de julio de 1907: Nace la pintora Frida Kahlo en Coyoacán, hoy Ciudad de México.

6 de julio de 1962: Muere el escritor estadounidense William Faulkner, Premio Nobel de Literatura 1949 y premio Pulitzer.