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Comparte la artista Candiani su fascinación por las máquinas 

Agencia Reforma

Yanireth Israde González/Agencia Reforma

Ciudad de México.- La relación de Tania Candiani con las máquinas es tan añeja como primordial. Desde la máquina de coser cuyas puntadas unieron sus primeros dibujos en los albores del milenio hasta los artefactos de su invención 20 años después, la artista explora la relación entre la mecánica y el cuerpo, a la vez que urde reflexiones sobre la resistencia, de la memoria, por ejemplo.

Una muestra de su producción se reúne en “Como el trazo, su sonido”, una exposición panorámica en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) que se inaugura este sábado y que permanecerá en exhibición hasta el próximo 27 de noviembre.

"La máquinas no caducan, toda esa maravilla de sofisticación que tienen los telares de Jacquard o los dispositivos para grabar la voz, como los fonógrafos, que han ido evolucionando de una manera increíble, tienen como raíz una tecnología que sigue siendo sorprendente, como los surcos en un disco, que son ondas sonoras grabadas", destaca en entrevista la creadora.

Candiani, quien en 2011 recibió la Beca Guggenheim de Artes, y en 2018 la de investigación para artistas que otorga el Smithsonian Institute, ha transitado de la "nostalgia de lo obsoleto" al entusiasmo con lo aparentemente caduco, que revitaliza al inscribirlo en su discurso.

"Me interesa retomar ese origen y poder decir: es el pasado de toda esta tecnología. Hay que reconocerlo y celebrar esa maravilla de pensamientos y de tecnologías, también para poder entender el futuro. Si no vemos el pasado no podemos ver el futuro", advierte la artista, quien indaga con su obra en la compleja intersección entre lenguajes fonéticos, gráficos, lingüísticos, simbólicos y tecnológicos”.

En Ciudad Universitaria

La exposición, que ocupará las salas 4, 5, 6 del recinto de Ciudad Universitaria, así como el vestíbulo y terrazas, incluye piezas expuestas en México por primera vez, como Four Industries, parte de un conjunto de trabajos que examinan las contradicciones en la retórica del progreso del pasado industrial de Estados Unidos.

Esta obra en video de tres canales, que se proyectó en Cincinnati en 2020, enfatiza la mecanización impuesta a los trabajadores a través del movimiento de la cámara.

También incorpora novedades, como Preludio cuántico, instalación audiovisual con ocho canales de sonido en colaboración con el compositor y artista sonoro Rogelio Sosa, y en la que participaron 64 músicos. Ahí, propone una conexión entre el Espacio Escultórico de la UNAM y el Gran Colisionador de Hadrones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés).

"Somos atravesados por partículas que pasan en medio de nosotros, estamos hechos de eso", puntualiza Candiani, quien visitó en Suiza el laboratorio de física de partículas más grande del mundo y accedió a su archivo, donde encontró placas fotográficas de las primeras imágenes que, mediante la luz, hacen evidentes las partículas invisibles.

Estas placas se representarán también en una escultura de metal que forma parte de la pieza en el espejo de agua del MUAC, bajo el título ·Supersimetría·, cuyos reflejos reverberarán en la fachada del museo.

Con la curaduría de Virginia Roy y Jessica Berlanga, “Como el trazo, su sonido” ofrece no sólo un panorama de la práctica de Candiani, sino también de sus procesos de traducción.

Procesos de traducción

"Traducción", explica la artista, "en un sentido amplio de entender que, por ejemplo, un código o una partitura puede ser leída no nada más como partitura, sino también como coreografía, como instrucción para unos movimientos, o como un código de luz: todas las lecturas que puede tener una misma cosa, y también piezas que tienen que ver con investigación, que es algo que siempre está presente en mi trabajo".

Desde que ejercitó su escucha y encontró que el sonido estaba en todas partes, además de descubrir su cualidad tridimensional, capaz de llenar los espacios, Candiani no ha dejado de transformar su oído y formularse preguntas.

"¿Qué relación podemos crear con seres no humanos a partir de entender cómo se dan las posibilidades de escucha? ¿Qué pasa con el río, además de que tiene ese sonido que nosotros percibimos? ¿Respira? ¿Habla? ¿Escuchará?

"Los mares, por supuesto que sí; todo ese ruido que hay en los mares por los barcos, por la contaminación auditiva, hace que todas las especies en el mar muten o emigren", reflexiona.

Compartir sus asombros por aquello que existe pero que no amerita nuestra atención, no importa cuán maravilloso sea, como el acto de escuchar, es uno de los propósitos de Candiani.

"Así como me gusta contar historias y me gusta que en mi trabajo siempre haya una narrativa, como si fuera una cuenta-cuentos, también el acto de la escucha es una invitación a poder descubrir esta parte de nuestro mundo tan rica y tan maravillosa.

"Es eso lo que me gustaría contagiar al público: que puedan quedarse maravillados por cosas que siempre han estado, pero no les ponemos atención. Es parte de la labor que me gusta pensar que hago".