“Pásele, acá le explico; de amor, trabajo, pásele”; es la voz de Heladio, quien desde hace más de 20 años se dedica al oficio de “pajarero” en la zona del mercado de abasto.
Martes, 12:00 horas. El pasillo del estacionamiento de la explanada del mercado de abasto y la zona de módulos luce un tanto vacía.
Junto a Heladio, están Manuel y Antonio, quienes también se dedican a la misma actividad desde hace muchos años.
Los tres aceptan platicar cómo es y en qué consiste su trabajo, el cual han perdurado por casi tres generaciones.
Oficio de generaciones
Manuel, de 37 años de edad, indica que aprendió a trabajar como pajarero desde los 15 años, aunque el oficio lo aprendió desde niño, ya que siempre acompañó a su padre y a su tío a trabajar.
En su jaula multicolor lucen dos canarios, los que utilizó ese día para salir a trabajar y poder llevar el sustento para su familia.
“El canario es el ave especial para este trabajo, aprende muy fácilmente y se muestra confiado; por eso se puede trabajar muy bien con esta especie”, señala.
De entrada, precisa que la jaula decorada únicamente la utilizan para trabajar, ya que para trasladarse de su casa al lugar donde van a laborar, lo hacen en otra jaula más grande.
“Cuando terminamos y regresamos a la casa, los cambiamos a otra jaula; igual en la casa, ellos tienen una jaula mucho más grande, con suficiente espacio”.
El cuidado
Las jaulas son decoradas por los mismos empleadores. FOTO: Esteban Marcial
Desde que saben que el ave muestra “habilidades” para el trabajo, se dedican a entrenarlo para que pueda sacar las cartas, actividad que va de una semana a tres; en ese tiempo, el canario ya está listo para trabajar.
Al ser su herramienta de trabajo, le ponen cuidado especial y lo alimentan lo más sano posible; por ejemplo, le dan yema cruda o un huevo cocido, así como fruta y la suficiente agua.
También le proporcionan fruta o zanahoria rayada, así como flores de campo.
Orientación, no adivinación
Las cartas representan el horóscopo. FOTO: Esteban Marcial
Antonio explica que realmente lo que ofrecen es un servicio de horóscopos; “es similar al que consultan las personas en las revistas o en los periódicos, la única diferencia es que aquí, el canario es quien saca la carta”.
“El costo es de 15 a 20 pesos: tres cartas por 15 pesos o las 4 por veinte, es lo que guste el cliente”, indica.
Con prácticamente 30 años de dedicarse a esta actividad, al igual que Manuel, cuenta que forma parte de la tercera generación en dedicarse a este oficio.
“Mi padre me cuenta que esto lo aprendió de mi abuelo, y a mí me enseñó el oficio mi padre”.
Ante ello, confiesa que si uno de sus hijos decidiera dedicarse a esta actividad lo apoyaría con gusto, ya que además, continuarían con la tradición familiar de seguir el oficio de “pajarero”.
Amor, trabajo y otras cosas
Con toda la experiencia del oficio, precisa que la mayor inquietud de la gente es saber cómo le va a ir en el amor.
“Lo que nos preguntan es en relación al amor, acá vienen parejas separadas, divorciadas o novios, que nos piden una carta para saber cómo les irá en el amor, es lo que más se da”, refiere.
Sin embargo, otros más se muestran preocupados sobre su porvenir en cuanto al trabajo o enfermedades.
“También viene gente que ha estado presa, viene y pregunta cómo le irá en sus asuntos.
“Esto es cuestión de confianza en uno mismo; normalmente quien viene una vez regresa y regresa por la orientación que se le dio, si fue correcta y muy próxima a la realidad, por eso siempre les aclaramos que es una orientación, no una adivinación”.
A lo largo de los años, recuerda que en una ocasión, llegaron hasta su lugar de trabajo una pareja de novios, ambos con sus respectivos padres para pedir que el canario les sacara las cartas.
“A través del horóscopo, los jóvenes se comprometieron y casaron, meses después regresaron y me dijeron que todo les había salido muy bien”, señala.
Contratados para eventos especiales
Antonio cuenta que Heladio ha sido contratado para muchos eventos especiales, fiestas e incluso bodas, donde los anfitriones solicitan a los invitados que pidan al pajarero que les muestre su carta.
“Es cuestión de creencias y tradición; si tú no crees, simplemente no te interesa y ya; pero hay otras personas que no creen en esto y se la pasan diciendo que nosotros estafamos o robamos su dinero a quien viene con nosotros.
Eso es falso, la gente viene por su propia voluntad y te paga por el servicio. Simplemente los tres que estamos aquí llevamos muchos años en el oficio; hace más de 25 años, cuando inició el mercado, trabajábamos en los accesos a la terminal de autobuses, pero ya tiene varios años que estamos acá, frente a la Farmacia del Ahorro de la zona de módulos”, explica.
Los pajareros trabajan en la zona de módulos del mercado de abasto. FOTO: Esteban Marcial
Recuerda que en una ocasión, se le acercó un joven con Síndrome de Down a quien le llamó la atención el ejercicio que realiza el canario.
Antonio dice que lo llamó y lo invitó para que se acercara y le iba a regalar una carta, pero en ese momento algunas personas se acercaron a él y le pidieron que lo dejara ir, que no le robara su dinero.
“No saben cómo es el trabajo, en ese caso en especial, yo le iba a regalar la carta al joven por la curiosidad, pero las personas mejor lo alejaron, eso es lo que pasa, no saben y luego piensan que esto es un fraude”, refiere.
Un oficio "honesto"
Mientras ellos desprecian el trabajo, por el contrario, también nos llegan personas de distintos puntos del estado que traen cartas o recados de personas que no pueden viajar, quienes nos escriben su pregunta para hacérsela al pajarito.
Los tres pajareros invitan a la población a acercarse a ellos para conocer su trabajo. “Tenemos una organización, somos más de diez los que nos dedicamos a este oficio y si cometiéramos un robo o fraude, simplemente al otro día ya no estuviéramos aquí, pero llevamos más de 20 años y toda una historia familiar”.
