MAGDALENA APASCO, Etla, Oaxaca.- Xaquixe significa "en la base de la montaña" en zapoteco y da nombre a la empresa especializada en vidrio soplado fundada en 2002 en Oaxaca, México. En este taller, diariamente, un grupo de 11 personas se entregan a la elaboración de piezas de diseño único y original mediante procesos sustentables y artesanales.
A lo largo de 17 años, el Studio Xaquixe se ha dedicado a desarrollar tecnología y procesos para construir un taller artesanal sustentable. Por su trabajo constante ha sido merecedor de diversos apoyos y reconocimientos.
Es el artista Christian Thornton quien guía el recorrido; en un primer momento lo encontramos en plena jornada elaborando una lámpara. El trabajo es en equipo y cada paso debe ser cuidado, cada movimiento totalmente consciente, porque las temperaturas a las que se somete el material, van de los mil 50 a los mil 300 grados.
Este taller se define a sí mismo como un centro sustentable de innovación dedicado a crear artesanías con vidrio soplado, industria que se ha visto afectada por el aumento en los costos de producción a nivel mundial; justo en este tema, el estudio destaca por ser pionerp en crear patentes de tecnologías amables con el medioambiente y ser casi al cien por ciento autosustentable.
Vasos mezcaleros en una gradiente diversa, destacan en la colección
Por medio de años de investigación, el taller Xaquixe ha conseguido crear vidrio soplado de alta calidad con materia prima reciclada. Piezas que normalmente quedarían opacas consiguen brillo. Además, su técnica le permite obtener una amplia gama de colores que son suaves para el soplado, lo cual les brinda la posibilidad de competir en el mercado del arte en vidrio.
La colaboración se extiende, ya que son más de 55 restaurantes los que donan el aceite que desecharían de otro modo y el vidrio, para que sean reutilizados por el equipo de Xaquixe.
La danza de vidrio
Cada uno de los procesos en este laboratorio de vidrio son parecidos a un taller performático, donde la acción coreográfica entre fuego, pipas de soplado, movimiento de manos y aliento resulta en una burbuja traslúcida. De esta danza nace una bola de fuego que derivará en vaso, botella o pieza de vidrio soplado.
Su labor ejemplar radica en que generalmente, la industria dedicada a elaborar productos, tiene un impacto negativo en el ambiente. Sin embargo, el taller de vidrio soplado ha logrado aminorar la contaminación, a través de la creación de hornos especiales de fundición y recalentado, cuya función se basa en la reutilización de aceite de cocina y un quemador multicombustible que ahorra el 80 % de consumo de gas licuado del petróleo (GLP).
Este reconocimiento a un proyecto que se desarrolla en Oaxaca sin duda alienta a volver la mirada hacia la construcción de tecnologías para el sector artesanal en el que laboran miles de personas en la entidad y cuyas obras le dan identidad al país. Cada vez con más los ejemplos que deja esta iniciativa, que funciona en el parque industrial de Magdalena Apasco.
