LECTURAS PARA LA VIDA: Cuentos del Doctor Lector; Los desaparecidos | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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LECTURAS PARA LA VIDA: Cuentos del Doctor Lector; Los desaparecidos

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Vicente Estudillo Castillo

 

Tercera de once partes

 

Pedro ya no aguantó más; sin ponerse los huaraches, salió como rayo de su casa, se dirigió al río, preso de un miedo que nunca había sentido; iba completamente frío, pensó que quizá se ahogaron y nadie los ayudó, siempre pensaba lo peor.    

Alcanzaba a escuchar el llanto de su mujer. Como estaban cerca del río, llegó pronto, luego se fue acercando al grupo de unos cinco niños que jugaban muy entretenidos; se percataron de su presencia hasta que lo escucharon hablar. Les preguntó si no habían visto a sus hijos; todos se miraron entre sí; moviendo las cabezas, dieron una respuesta negativa. Caminaron río abajo, aún se encontraba lavando Roselia, también le preguntaron por los niños. Les dijo que los vio pasar, iban tomaditos de la mano, les preguntó pa' ónde iban, a lo que los menores contestaron: 

–Vamos con mi amá, es que se le vino una vaca a mi apá y la vamos a regresar pa' la casa. Como no había visto pasar a Martha, pensó que ya iba más adelante de ellos, y continuó lavando.    

–¿Pa' ónde agarraron?– preguntó Pedro.  

–Se fueron como rumbo pa’l llano, tomaron el camino carretero– contestó la mujer, y continuó lavando muy campante. No se dio cuenta de la transformación en el rostro de ambos padres, después de escucharla. 

Otras dos señoras, curioseando, se acercaron a la pareja, y como le vieron el llanto, pensaron que Pedro le había pegado. Después de haberles explicado el motivo, también ellas negaron haberlos visto. 

El cielo comenzó a tornarse oscuro, aunque era de día; la luz fue poco a poco desapareciendo, comenzaron a vislumbrarse a lo lejos las figuras de los relámpagos, acompañados por unas diminutas gotas de lluvia. Los sufridos padres, tomados de las manos, las cuales estaban frías, sudaban y temblaban al mismo tiempo, pensaban que la vista se le nublaba a cada uno, pero era el cielo quien la acompañaba en su llanto, en su dolor. 

Antes de que se soltara fuerte el porrazo de agua, ya todos en la población estaban enterados de la misteriosa desaparición de los niños, y la forma tan extraña en que el demonio se les apareció, en forma de una vaca.

Continuará el próximo miércoles…

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