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Retrato de Octavio Paz

Estas letras que lees: Piedra de sol

Rafael Alfonso

El poema del que te voy a hablar hoy, madre, se llama "Piedra de sol". Es uno de los más famosos e importantes poemas de México. Lo escribió Octavio Paz y lo publicó  allá por el año de 1957.

“un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza, retrocede, da un rodeo…” (*)

Si te fijas bien, ahora que lo escuchas, a diferencia de las 500 poesías famosas, el poema carece de rima, y si bien te he dicho que todo poema apela a cierta musicalidad, y que en muchas tradiciones esta descansa tanto en la rima como en la métrica, en el caso de "Piedra de sol", esta musicalidad descansa en la métrica, de la que ya te comentaré sus características.

Portada de libro de poemas de Octavio Paz

Podemos decir que por su extensión, "Piedra de sol" es un poema de largo aliento. Tiene 584 versos, todos endecasílabos. El verso endecasílabo en lengua castellana, se puso de moda allá por los años de 1600 con los poetas del siglo de oro español (Lope de Vega, Lope de Rueda, Góngora y compañía) que a su vez lo adoptaron de Italia. Para el siglo 20, la forma endecasílaba era una de las más prestigiosas. Yo supongo que habrá antecedentes de ello en la poesía mundial de la que Octavio Paz era atento lector; sin embargo, en México, a la mitad del siglo pasado, pensar en un poema endecasílabo tan extenso y sin rima debió ser algo profundamente innovador.

Estos 584 versos de "Piedra de sol" corresponden, cosa curiosa a “al de la revolución sinódica del planeta Venus”, como lo señaló el mismo Paz desde la primera edición del poema —lo cual quiere decir que es el número de días que tardamos en ver desde la tierra la conjunción de Venus con el Sol—. Esto nos habla de un poeta de altos vuelos. Si lo pudiéramos decir ligeramente, Paz era un poeta de corte intelectual, que realmente “concebía” los poemas; es decir, los componía a partir de un concepto que proponía para ellos. Esto se contrapone a la idea que luego tenemos del poeta “iluminado por las musas” que al influjo de su inspiración casi divina escribe como poseído. Todo parece indicar que, por el contrario, Paz se preocupaba porque cada uno de sus poemas fuera una propuesta estética original, y de esta manera pudiera participar en el concierto de la poesía universal.

Las imágenes sorprendentes de "Piedra de sol" presentan diferentes intenciones “redenciones y caídas, nacimientos y muertes, negaciones y afirmaciones” como dice Ramón Xiarau en una nota introductoria.

Para Octavio Paz, la innovación es parte de los signos y las cualidades de la poesía —si me apuras, yo diría que incluso de sus obligaciones— es decir, difícilmente encontraremos un Paz entregado a estructuras poéticas fijas. Este criterio de innovación fue uno de los rectores de una antología muy famosa que hizo, a la que llamó "Poesía en movimiento". Desde ahí se revelan algunos de los valores que lo hicieron acreedor al Premio Nobel de Literatura en 1990.