El humor que alguien tiene es un indicativo de su estado de ánimo, o de su grado de armonía psíquica y mental. Dentro del término humor, por otra parte, suelen incluirse bromas, ocurrencias ingeniosas, chistes, gags, caricaturas, relatos humorísticos, expresión mímica, etc. Existen muchas definiciones de humor. El diccionario francés dice que es una «forma de ingenio que consiste en mostrar o deformar la realidad realzando sus aspectos divertidos o insólitos». El alemán, que es una «capacidad del ser humano para enfrentarse con serenidad a las carencias del mundo y de los hombres, y a las dificultades y adversidades de la vida cotidiana».
Nos hallamos ante una paradoja. Todos creemos saber lo que es el humor; sin embargo, ninguna definición es completa.
Hay quien ha dicho que el humor es una manera singular de ver y sentir las cosas para romper el ritmo de lo normal. Dice Gómez de la Serna que la actitud más cierta ante lo efímero de la vida es el humor; se trata de adivinar el final que nos espera a todos, y tratar de recorrer la vida de la mejor manera posible.
En este sentido, el peor enemigo del humor sería creernos importantes. Cuando alguien se cree verdaderamente jefe, mayordomo, portero, banquero o lo que sea, la vida pierde su fluidez maravillosa. Dice la sabiduría oriental que todas las formas de vida son «maya», es decir, ilusión, y el ser humano sufre a causa de su ignorancia, porque se toma demasiado en serio a sí mismo.
El antídoto contra este problema sería aprender a no hacerlo, pues como dijo alguien alguna vez: afortunado aquel que sabe y acostumbra a reírse de sí mismo, porque nunca le faltará motivo de diversión.
Tener sentido del humor implica ver la vida siempre como algo nuevo, es la capacidad de sorprenderse ante las cosas. Este es uno de los motivos de la risa en la infancia. La risa natural de un niño viene de su entusiasmo natural; para él todo es nuevo, todo es fantástico, fascinante... También para nosotros, cada día puede constituir un inicio desde cero y una oportunidad inexplorada para ese niño jovial que todos llevamos dentro. Siempre hay algo que aprender; quien continúa aprendiendo se mantiene joven, y quien deja de aprender es un anciano, tenga veinte años o noventa.
El sentido del humor es fundamentalmente una actitud ante la vida, y está estrechamente relacionado con el conocimiento de uno mismo. Cuando uno se pone en contacto con lo mejor de sí mismo, entonces encuentra el entusiasmo, la alegría interior, esa que es duradera, y de ahí surge el buen humor. Ese buen humor implica buscar siempre el lado positivo de las cosas y dar expansión a nuestras emociones.
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"La risa natural de un niño viene de su entusiasmo natural; para él todo es nuevo, todo es fantástico, fascinante... También para nosotros, cada día puede constituir un inicio desde cero y una oportunidad inexplorada para ese niño jovial que todos llevamos dentro".
