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naturaleza

Diciembre

Merced Reyes Martínez

Diciembre…

Agradezco tu llegada, porque contigo me conecto con el recuerdo de diversos caminos recorridos durante los 11 meses que prepararon tu presencia hoy en día, esos caminos que me permitieron descubrir bellos amaneceres llenos de anhelos y maravillosos atardeceres pletóricos de gratitud.

Con cada mes que terminaba, me sentía llena de esperanza para emprender un ciclo más, porque sabía que me encontraría con grandes retos, descubrimientos y alegrías.

Había días que me llenaba de ansiedad, angustia, incertidumbre… por no saber si lograría el deseado “fin de mes”, si Dios, mi destino o el karma tenían para mi reservado más tiempo para poder seguir respirando y plasmando mis sueños.

Sí, experimenté esa dualidad entre la esperanza y la duda, entre el miedo y la fe, entre la alegría y la tristeza, pero hoy, querido diciembre, tengo la certeza que ante mí tengo otras 4 semanas para lograr el equilibrio basado en la plena convicción de estar viva, que mi corazón late al compás de las maravillas que me rodean, que tengo la oportunidad de abrazar, de conversar desde mi corazón unido al de otro ser que me escucha con atención.

Tengo la fortuna de verme reflejada en los sabios ojos de mis queridas mascotas, de poder leer los libros que me enseñan mundos misteriosos; tengo herramientas para plasmar mi creatividad en el arte de la pintura del cuál soy una atenta aprendiz. ¡Tengo tantas cosas que agradecer!

Diciembre, llegas a mí como un gran maestro noble, paciente, amoroso… renuevas mi fe, mi perspectiva, mi confianza.

¿Que solo tienes 31 días? ¡qué importa! ¡Para mí es toda una vida! Porque eres el puente para cruzar al nuevo año que ahora espero con gran entusiasmo; ante mí se presenta la nueva aventura que con gusto recorreré.

Gracias diciembre, por tus brillantes colores, por las luces que pones en la ciudad, por el frío que nos acerca cálidamente al ser amado, por la unidad que generas, por la satisfacción del deber cumplido.

¡Gracias por el cierre de ciclo que tú representas!

¡Gracias por el renacimiento espiritual!