Maná "rayó el sol" con concierto en la ciudad de Oaxaca | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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Maná "rayó el sol" con concierto en la ciudad de Oaxaca

Carina Pérez García

Maná besó a Oaxaca “De pies a cabeza”, como parte de su gira “México lindo y querido” y como invitados a cerrar los festejos por la Guelaguetza 2022. El concierto más esperado de estas fiestas valió, para muchos, la espera de hasta dos noches afuera del Auditorio Guelaguetza para conseguir boletos. Cada minuto fue oro para disfrutar del repertorio que ofrecieron durante dos horas.

La banda fundada en 1986 por Fher Olvera, Juan Calleros, Álex González y Sergio Vallín reafirmó su lugar en las preferencias del público, que al unísono coreó: “Cómo te deseo”, “Corazón Espinado”, “Labios Compartidos”,  “En el muelle de San Blas”, “Vivir sin aire” y “Mariposa traicionera”, esta última basada en una historia real que le ocurrió al vocalista.

Entre canción y canción, Fher Olvera agradeció la fidelidad de su público y recordó que hace décadas se habían presentado en Oaxaca. Brindó con tequila, de su natal Guadalajara, para luego aceptar que le sirvieran un trago de mezcal tepextate, invitado por una pareja del público.

Fher dedicó a las madres solteras de México el tema “El reloj cucú”, cuya nostálgica letra, -confesó-, estuvo inspirada en la muerte de su padre: “Yo tenía siete años y un día sólo dejé de verlo, pero no sabía por qué”, compartió. Al final abrió los brazos al cielo en señal de otra dedicatoria.

La velada continuó con: “Clavado en un bar”, “Huele a tristeza”, “Oye mi amor”, “Me vale” y “Eres mi religión”. Las pasiones desatadas llevaron al vocalista de la banda a recibir un brasier y una chamarra de mezclilla con un tiliche incluido. 

 

Uno de los grandes momentos fue cuando Alex “El Animal” González ejecutó un solo en la batería, que desató gritos y aplausos, para luego ofrendar sus batacas a dos personas del público. En la recta final los ánimos fueron inmejorables y el público de pie interpretó a todo pulmón “Rayando el sol”, mientras empujaban de un lado a otro del auditorio unos gigantes globos blancos, a la luz de las linternas de los celulares que iluminaron todo el recinto.