Pasar al contenido principal

COMPARTIENDO MIS SENCILLOS PUNTOS HOMILÉTICOS. "Estén alegres"

Una vista panorámica del Monte Carmelo, parte de una cordillera en Israel, que se eleva sobre el mar Mediterráneo en un paisaje sereno.
Foto(s): Cortesía
Redacción
  • Domingo III de Adviento o Gaudete, 14 de diciembre de 2025. Morado / Rosa. MR p. 143 [159] / Lecc. I p. 9. LH III Semana del Salterio. Is 35,16.10; Sant 5,7-10; Mt 11, 2-11.

Por Lázaro Peña V., Pbro.

En la primera lectura, Isaías nos pinta con muy vivos colores naturales la tierra de Judá; e Israel convertido en el más bello de los vergeles, en el mejor de los paraísos: "que se alegre el desierto y se cubra de flores". Imágenes, metáforas e hipérboles son manejadas en esta fantasía oriental. 

Fortalezcan las manos cansadas, no aflojen el paso, animen a los que han perdido la esperanza, porque el Señor ya viene para salvarnos y entonces la pena y la aflicción habrán terminado. 

En lo que respecta a la segunda lectura, muchas veces nos desesperamos con las situaciones de injusticia, violencias y de cómo se aprueban las leyes contrarias a la naturaleza, a la vida y a la justicia. Y hasta llegamos a creer, en el título de aquella película "Con licencia para matar" (película de 1968, protagonizada por Fernando Casanova); pero el Señor nos dice: "Aguarden con paciencia y no estén diciendo ¿dónde está Dios?, que no existe Dios, ¿por qué no nos ayuda?, ¿por qué no nos oye?, ¿por qué no ve la situación del mundo actual?, etc.; esperen y miren que el Señor ya está a la puerta y viene para salvarnos. 

En el Evangelio de hoy Juan, el Bautista, manda preguntar a Jesús: ¿eres Tú el que ha de venir? ¿o tenemos que esperar a otro? Jesús en su respuesta se limita a citar las Escrituras (Is 35, 5-6; 61,1): "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan"; se trata de una respuesta bíblica contundente, en esta respuesta nos enseña Jesús a no inventar respuestas filosóficas, antropológicas, psicológicas, etc.; sino siempre apegadas a las Sagradas Escrituras, a no enseñar doctrinas de los hombres, principalmente en el campo teológico, porque no debemos buscar la salvación en una doctrina puramente humana, menos aún en una ideología de los hombres, pues por sabios o buenos que éstos sean, ellos jamás podrán tener la plenitud del Espíritu Santo, ellos no son hagiógrafos de Dios, porque no existe otro Evangelio: "Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto a Aquel que según la gracia de Cristo los llamó, y se pasen a otro evangelio. Pero no hay otro; solamente hay personas que tratan de dar vuelta al Evangelio de Cristo y siembran confusión entre ustedes. Pero aunque nosotros mismos o un ángel del cielo viniese a evangelizarlos en forma diversa a como lo hemos hecho nosotros, yo les digo: ¡Fuera con él! Se lo dijimos antes y de nuevo se lo repito: si alguno viene con un evangelio que no es el que ustedes recibieron, ¡fuera con él! ¡Anatema!" (Gal 1, 6 -9).

Y por otra parte, yo Sacerdote, y tú laico comprometido, ¿podríamos decir como Jesús: "vayan a contar lo que están viendo y oyendo" en mí? ¿Podríamos decir, vean cómo amo a mis hermanos, cómo perdono a mis hermanos, cómo no difamo a mis hermanos, con cuánta amabilidad los trato, cómo estoy dispuesto siempre a ayudar a mis hermanos más necesitados, cómo vuelco mi atención y cariño especialmente por mis hermanos más humildes"? Porque la mejor evangelización debe ser a través de nuestras buenas obras: "Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso lo salvará esa fe? Si un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse ni qué comer, y ustedes les dicen: 'Que les vaya bien, caliéntense y aliméntense', sin darles lo necesario para el cuerpo; ¿de qué les sirve eso? Lo mismo ocurre con la fe: si no produce obras, muere solita" (Stgo 2, 14-17). 

       

"Tres palabras para recordar y meditar esta semana"

La gloria del Líbano: El escritor sagrado, al hablar del Líbano, no se refiere a lo que hoy conocemos como República Libanesa (Estado de la costa mediterránea de Oriente Próximo), ni a la Cordillera del Líbano (cadena montañosa en Líbano); sino que hace referencia a la "Casa del Bosque", es decir, a la construcción de Salomón situada junto al templo de Jerusalén, integrado al conjunto del palacio (1Re 7, 1-8), edificación que tomó ese nombre por la exuberancia de la madera de cedro, de la cual estaba revestida. 

El esplendor del Carmelo: El Carmelo (del Hebreo Karmel), se refiere al vergel, jardín, monte que domina el Mediterráneo; es la punta de una cadena montañosa triangular de 20 km. de longitud; su cima más elevada alcanza unos 550 metros; en el Siglo IX a. C., el Carmelo pertenecía a Fenicia, ahí ofrecían sacrificios los sacerdotes de Baal, y ahí restauró Elías la realeza de Dios (1Re. 18). Vaya que ha tenido este Monte un gran esplendor, pues ahí surgió, en el siglo XIII, tanto la Orden Carmelita (originalmente eremita), como la devoción a Nuestra Señora del Carmen.

Sarón:  Llanura costera de Palestina, entre Jafa y el Carmelo, es nombrada junto con Lida (Hch. 9, 35); constituía una comarca fértil con abundancia de riego y en ella se cultivaba la vid. Sarón, por su fertilidad, juega un importante papel en las promesas y amenazas de los profetas (Is. 33, 9; 35, 2).

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.