En la nota que antecede de la presente serie brindé unos datos que nos permiten observar una de las consecuencias, en lo social, del ejercicio de la sexualidad de mujeres y hombres, misma que a su vez desemboca en más.
Al leer la nota que antecede para dar continuidad a la presente, lamenté el tono con el que me refiero a quienes se dicen psicoanalistas sólo por haber cursado una maestría o un diplomado en psicoanálisis.