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Novela psíquica, una explicación a las crisis emocionales

Ello, yo y superyo

Primera parte de cinco  / Alejandro José Ortiz Sampablo

Un dicho popular ,al cual hago referencia de manera permanente tanto en la transmisión del psicoanálisis como en la clínica con los pacientes, es el siguiente: “El diablo se esconde en los detalles”.

El diablo en lo psíquico

Como investigador del alma, la acepción del diablo en ocasiones la adopto como aquello que del conflicto psíquico queda oculto a la percepción del paciente, el cual es el que da origen a su padecimiento. Dicho conflicto eventualmente inicia por la lucha de dos fuerzas, una que busca la descarga (la satisfacción), para lo cual se verá auxiliada por la entidad psíquica llamada Yo, quien obtendrá un beneficio, el placer. Sin embargo, en el recorrido a lograr el cometido por algún motivo la moción entra en pugna con otra, la cual se opondrá a que la primera logre su cauce; se dice que es otra entidad psíquica la encargada de regular esas fuerzas de oposición, el superyo.

Los otros personajes

Amables lectores, lamento si para explicar aquello que le sucede a la mal llamada generación de cristal tengo que introducir algunos términos psicoanalíticos, pero sin ellos es como pretender contarles una apasionante obra de teatro sin brindarles los nombres de los personajes involucrados. En esta obra teatral, dos protagonistas son el yo y el superyo, aunque este segundo es el mismo yo, pero disfrazado con un toque de severidad y en ocasiones de crueldad.

No entraré en profundidades teóricas pues no es el cometido de los artículos que publicamos en tan querido diario. La finalidad de estas notas es la divulgación de un discurso poco escuchado y leído en los medios de comunicación, el psicoanalítico, y con ello abrir incógnitas, en otras ocasiones provocar incomodidad a quienes se encuentran acomodados con teorías que reducen a los seres humanos a procesos sinápticos. Y por qué no: ser la piedra en el zapato de lo que hoy se envuelve con la frase: “científicamente comprobado”. No habremos de olvidar que, por lo general, esta frase es más de uso comercial y quienes la mencionan poca idea tienen de cómo se forja el conocimiento científico.

Retomemos

¿Cómo que el superyo es el yo pero disfrazado? En sentido estricto, el creador de esta teoría de las entidades psíquicas, Sigmund Freud, menciona tres, el Ello, Yo y Superyo. Originariamente se encuentra un ello psíquico, el cual por el contacto con el mundo exterior sufrirá una modificación en aquella pequeña parte de él que mantiene dicho contacto, y se parcela, es decir siendo parte del mismo terreno del ello, pone un cerco, pues tendrá en el futuro una función específica. Este yo se vuelve un mediador, entre ese ello psíquico y el mundo exterior, será en encargado (negociador por decirlo de alguna manera) de que las emociones nacidas del ello alcancen su satisfacción.

Lamento no concluir esta novela psíquica en este capítulo, pero el próximo miércoles podré continuar con ella.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

[email protected]