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LECTURAS PARA LA VIDA: Recorrido en bestias (cuarta de 10 partes)

Mónica Ortiz Sampablo

 

Cuando el hombre se mira al espejo, se mira a sí mismo; puede ver su reflejo como Narciso lo miraba en el agua; sin embargo, esta experiencia puede devolver además de una imagen física, un enigma de lo que se es, más allá de la apariencia.

A lo largo de su historia, el hombre ha forjado un pensamiento mágico en el que los animales, tal cual los conocemos, tienen sus funciones bien delimitadas, los ha estudiado y clasificado; un ejemplo es Plinio El viejo, quien en su "Historia Natural" cataloga a los amínales de acuerdo con sus características; sin embargo, existe un misterio en aquello que se presenta ante nuestros ojos como inclasificable.

Las representaciones, las hibridaciones, las metamorfosis, los símbolos que se atribuyen a diferentes animales, la creación fascinante por la cual el hombre construye nuevas entidades, ya sea para dirigir los caminos de la moral o para atemorizar; quizá solo para distraerse o incluso divertirse, situación que ha plasmado en libros con el nombre de bestiarios.

Los Bestiarios o “Libros de bestias” tuvieron su auge durante la Edad Media. "El Physiologus", uno de los antecedentes, es un manuscrito que apareció en el siglo II en Alejandría, en el que un autor desconocido reúne a unas 50 especies entre animales, plantas y rocas, a los cuales les atribuye interpretaciones cuya inclinación está relacionada con el Cristianismo.

De manera que en el "Physiologus" nos encontramos con animales cuya actitud resulta una alegoría al sacrificio, a la castidad, a la vida marital de acuerdo al dogma. En este  compendio podremos encontrar animales cuyos nombres nos son familiares como el elefante, la serpiente, el pelícano, el águila, incluso la hormiga; pero también otros de los que tal vez nunca hemos escuchado, como el dorkón, el mirmecoleón, el niluo, el epopo, entre otros más.

El epopo es un ave cuyo comportamiento resulta ejemplar para el humano, ya que cuando sus padres se hacen viejos y pierden la vista, les acarician y relamen sus ojos; les alimentan como si se tratara de sus crías, dando una muestra del amor y de la reciprocidad que los seres humanos debemos tener hacia quienes nos dieron la vida.

Continuará el próximo lunes…

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