Por Dr. Servando Nava Echeverría
Albert Einstein mencionó que "locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Concepto interesante, ya que, aplicado a nuestras actividades de la vida diaria, nos obliga a hacer cosas diferentes si queremos seguir prevaleciendo como seres humanos valiosos e indispensables. A partir de hoy pongamos sobre la mesa nuestro plan de trabajo del presente año, que contenga iniciativas, novedades, realizar ajustes en nuestro estilo de vida, mejoras en la dinámica familiar, acciones para ser mejores en el trabajo, que contemple el cuidado del medio ambiente, actuando con la mayor prudencia e inteligencia posible. Por ello, reflexionemos sobre lo que nos espera en el presente y recién nacido año 2026, porque seguramente todos estamos ilusionados que las cosas estarán mejor y adquiere enorme importancia el concepto de esperanza.
Brindemos por el año que comienza, ya que el año que pasó, quizás tuvo algunas adversidades. Pero estoy seguro que, con una actitud forjada en la proactividad, la acción, la información y con una conducta cifrada en principios éticos, forjaremos un año 2026 pletórico de buenos resultados y esperanza sin fin.
¿Qué sería la vida sin Esperanza? Por dura que sea nuestra situación, siempre nos queda la esperanza; con razón dicen que es lo último que se pierde. La Esperanza es un sentimiento valioso que debemos alimentar, es la energía que nos permite seguir con entusiasmo en el camino. pero también debemos estar conscientes de que hay que luchar por una esperanza dinámica, con acciones, con innovación, no una esperanza basada en sueños guajiros y estamos pretendiendo que la divinidad nos brinde todo lo anhelado. Los verdaderos éxitos son los que se logran con el esfuerzo y el trabajo apasionado. La esperanza debe ser el motor que nos impulse y nos motive a luchar con emoción, hasta alcanzar las metas planteadas, de no ser así, no es esperanza, son solo buenos deseos.
Estamos iniciando un nuevo año y esto debe ser el gran estímulo para que nos instalemos profundamente en una esperanza renovada y total. Tiempos difíciles se avecinan y muchos ya están frente a nosotros y la salida es la realización absoluta de todo lo que nos corresponde hacer con una actitud responsable, comprometida, con sólida disciplina y perseverancia. Y ante la incertidumbre de lo que viene, adquieren un valor trascendental estos principios, que son la médula de la Esperanza. Sabemos de lo dificultoso que es desempeñarnos responsablemente y a menudo tenemos que bregar y sembrar con dolor, con lágrimas, pero quizás sean estas las que administren nuestro batallar y hacen que las cosas sucedan. No podemos esperar grandes cambios si seguimos haciendo lo mismo; pero cuando una gran parte de la población continúa desinformada, con sus ideas delirantes de conspiraciones, instalados en la total indisciplina y desobediencia civil, continúan con apego a ideologías empobrecedoras y populistas, el pronóstico se ensombrece. También los dirigentes políticos deben de estar convencidos de los principios éticos que deben de regir nuestras vidas y actuar en consecuencia, sobre todo, poniendo el ejemplo.
Estamos iniciando un nuevo año y creo que es el momento oportuno para comprometernos con la vida, pensando en dejar un legado sensacional a las futuras generaciones. Estos actos conllevan una obligación profundamente ética: Obsequiar y dejar nuestro legado, con inmensa gratitud por haber existido. Pero el legado debe nacer de haber construido una Misión. Por ello, la invitación para que este inicio de año vayamos elaborando nuestra misión en la vida, dejarla por escrito y comprometerse con ella. Será la fuente de inspiración para cada acción del día a día del presente año, porque así tendremos objetivos cotidianos, que nos inspiren e impulsen con emoción para lograrlo.
Este año, soñemos y participemos en construir un mundo mejor, luchemos para evitar las guerras que están en ciernes en este momento, cuando muchas regiones del mundo están preparándose para lo peor. En nuestro mismo país, México, tenemos nuestra propia guerra con los carteles de las drogas, la inseguridad terebrante de todos los días, la pobreza lacerante en varias y amplias regiones de nuestro país, etc.
Por ello, luchemos con pasión e información técnica, científica, ética y tengamos realmente una esperanza válida y no solo sea un sueño inefable. ¿Tú que elegiste o vas a elegir? ¿la grandeza o la miseria? Tu elección dependerá de tu riqueza o pobreza ética, resultado, seguramente, de tu cultura y educación en valores universales.
