La empresa de Steve Jobs, Apple se había envuelto en polémica luego de que consumidores demandaran que la batería de sus teléfonos presentaran problemas en 2017.
Un inédito acuerdo alcanzó Apple en el caso de obsolescencia programada que enfrenta en Estados Unidos desde hace tres años. La excusa de la empresa fue que lo hacían para que las baterías viejas no reiniciaran el móvil, pero la clave está en que no avisaron a los usuarios de que su iPhone funcionaba más lento de forma deliberada. Por lo que señalaron que era la forma en que los usuarios compraran los nuevos modelos.
Según Bloomberg Law, la empresa acordó pagar un total de US$ 500 millones en indemnizaciones tras haber reconocido ralentizar antiguos modelos de iPhone.
La decisión fue anunciada en un tribunal de California y establece que, por defecto, Apple pagará un monto de US$ 25 a cada persona que haya sido o sea dueña de las variantes de los iPhones 6, 7 y SE que hayan funcionado antes de diciembre de 2017.
Adicionalmente las personas que hayan formado parte de la demanda colectiva contra la compañía recibirán montos que fluctuarán entre los US$ 1.500 y US$ 3.000, mientras que cerca de US$ 90 millones serán destinados al pago de abogados.
En 2017 usuarios de iPhone alrededor del mundo comenzaron a notar que la batería de sus teléfonos tenía una duración notablemente inferior con el paso de los días. Luego de varias acusaciones en redes sociales, Apple salió a admitir que había ralentizado a propósito algunos modelos de su popular smartphone.
Recientemente la empresa comenzó a sufrir las consecuencias de dicha acción: el gobierno francés los multó con 25 millones de euros, tuvo que ofrecer reemplazos de baterías gratuitos y está siendo investigado en por el Departamento de Justicia en Estados Unidos.
En Chile también se inició una acción legal liderada por la Organización de Consumidores y Usuarios (ODECU), que en diciembre pasado recibió la admisibilidad por parte de la Corte de Apelaciones de Santiago.
