Dormir muy poco puede ser perjudicial para la salud, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Los riesgos incluyen el aumento de peso, diabetes, enfermedades cardiovasculares y una sensación de envejecimiento prematuro.
En este sentido, descuidar el sueño es factor para no gozar de una piel sana y radiante. Durante el descanso, se lleva a cabo la renovación celular, incluyendo la producción de colágeno y elastina, responsables de la elasticidad y firmeza de la piel. Por tanto, no dormir lo suficiente, este proceso se ve afectado, dando lugar a:
- Ojeras o hinchazón debajo del globo ocular.
- Más arrugas en cualquier parte del cuerpo, pero es más notorio en el rostro.
- El color de la piel tiende a ser amarillento, deslucido; es decir, opaca, rugosa, deshidratada, entre otras.
- Infecciones en la piel.
Asimismo, dormir lo mínimo puede generar otras enfermedades como depresión, deterioro cognitivo y aumento de la mortalidad.
Es importante destacar que un estudio publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, analizó a un grupo de personas para determinar si el descanso influye en la percepción de la edad. Los resultados indicaron que dormir bien puede hacer que una persona se sienta hasta 4 años más joven. Por otro lado, la falta de un sueño adecuado puede provocar que se sienta hasta 6 años mayor en términos de razonamiento y capacidad de respuesta.
El estrés también puede ser una causa de insomnio y envejecimiento prematuro. Por tanto, provoca cambios bioquímicos y de neurotransmisores que afectan la capacidad de conciliar el sueño. Esto resulta en un agotamiento de la respuesta mental y fisiológica.
Cosas prácticas para conciliar el sueño y evitar el envejecimiento
La calidad del sueño se ve afectada por diversos factores, no solo por las horas de descanso. El consumo de alcohol, el peso y otros elementos pueden impedir una relajación adecuada. Para mejorar tu sueño, crea un ambiente tranquilo y equilibrado, cuida tu postura al dormir, evita comer por la noche y haz ejercicio regularmente. Esto te beneficiará tanto a nivel celular como físico.
Además, busca interacciones sociales que fomenten el humor y la felicidad, ya que estas activan hormonas como la serotonina, dopamina, oxitocina y endorfinas. Si es necesario, no dudes en buscar apoyo terapéutico.
