Juchitán, Oaxaca.– Con profundo dolor y tristeza, la comunidad de San Pedro Comitancillo, en el Istmo de Tehuantepec, se despidió de Elenita, la menor de las 13 víctimas mortales del trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el pasado 28 de diciembre.
La pequeña Elena Solorza Cruz, de apenas seis años de edad, había soñado con vivir la experiencia de viajar en tren; sin embargo, su destino se truncó en un instante.
“Todos, como paisanos y vecinos, seguimos en shock. Todavía no aceptamos el incidente y menos que una niña, que tenía la ilusión de viajar en un tren —una ilusión que como padres queremos darles a nuestros hijos—, terminara de esta manera, en una tragedia, y menos en estas fechas tan memorables para todos”, señaló, acongojado, Bernardo Núñez Jiménez, amigo de la familia.
Jade Sánchez Antonio, vecina de la comunidad, también lamentó la triste situación, la cual —dijo— nunca debió pasar, y menos con una persona que apenas estaba comenzando a vivir.
“Estamos en un dolor muy grande ahorita, pues era una niña que no debería estar ahí. Uno nunca sabe las cosas que van a pasar, pero tristemente estuvo en un lugar no indicado. Uno nunca sabe cuándo pasan las cosas”, expresó.
Elenita viajaba con su tía, su abuela, dos primos hermanos y una hermana cuando ocurrió el accidente; la abuela resultó con heridas graves y fue trasladada a la ciudad de Oaxaca para recibir atención médica.
“La tristeza es muy evidente, el pueblo está de luto; es una tragedia. Es una sensación que no se le desea ni al peor enemigo: perder a un infante, a un hijo. Esto es algo muy doloroso…”, sostuvo Aristóteles Martínez, vecino de la familia.
Por su parte, el presidente municipal de Comitancillo, Alejandro Osorio Solórzano, señaló que se trata de una pérdida irreparable y profundamente triste, pues como docente está acostumbrado a convivir diariamente con niñas y niños en el aula.
“De alguna manera, eso hace que uno tenga un acercamiento, un cariño y un afecto hacia los niños, sobre todo cuando uno es su maestro”, expresó.
La misa celebrada en la iglesia de San Pedro Mártir fue un momento de oración y reflexión, seguido de la emotiva ceremonia del pase de lista.
“Tenemos una tragedia muy difícil, sobre todo para sus papás. Ella era el ángel de su hogar, el ángel de aquí de la escuela, del salón de Primero ‘A’. Ya leía, ya empezaba a escribir, me ayudaba en todo; ella era mi niña”, señaló entre lágrimas Amisadait Santiago Rasgado, maestra de Elenita.
El pasado martes, la comunidad se reunió para darle el último adiós a Elenita. Sus padres, Eduardo Solorza Cruz y Belén Cruz Alcántara, rodeados de familiares, amigos y vecinos, despidieron a la pequeña, acompañando el cortejo fúnebre hacia lo que será su última morada.
