El obispo de la Diócesis de Tehuantepec, Crispín Ojeda Márquez pidió a sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral sumarse a la nueva evangelización promovida por el papa Francisco y dejar el clericalismo, para llevar la alegría de la doctrina de Cristo a los abandonados.
Durante la Cuarta Asamblea Diocesana de Pastoral, el pastor ofreció dar seguimiento al Plan Diocesano de Pastoral, pero subrayó que necesita tener mayor consonancia con el Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, encargado por el papa Francisco, para responder con valor profético a las circunstancias del pueblo.
Es decir, “una nueva evangelización con sentido misionero, que solo puede ser realizada por una iglesia misionera, una iglesia en salida”, anotó.
Por eso, demandó sumarse y hacer realidad esta tarea, para llevar la alegría del evangelio con sentido misionero y así tener un encuentro personal con Cristo.
“Esto, supone una conversión de todos nosotros para pasar de una pastoral de conservación a una pastoral en salida”, asentó.
Para ello, requirió igualmente impulsar la nueva evangelización en comunidad y sinodalidad, para caminar juntos, especialmente en el presbiterio.
Pues –subrayó–, “debemos caminar juntos, unidos como Iglesia, laicos, consagrados, sacerdotes y obispos, para escuchar juntos la voz del espíritu y la voz de los pobres y diferentes, porque no hemos superado el milenario defecto del clericalismo”.
También, destacó que la nueva evangelización con sentido misionero necesita incluir también a los jóvenes alejados, a los excluidos, a los jóvenes de las periferias, a los jóvenes de los campos y de las montañas, en sus propios lugares de reunión, en sus escuelas, en sus barrios y en sus centros deportivos.
“Seguir esperando a ver cuándo se acercan significa perder el tiempo”, apuntó.
Resaltó que la pastoral juvenil no puede reducirse a eventos, porque su objetivo final es el discernimiento y la opción vocacional.
“Es urgente porque nuestro seminario continua prácticamente vacío, nuestros seminaristas son seis y en nuestro presbiterio hay un número significativo de sacerdotes ancianos y enfermos”, detalló.
Ante esto, suplicó a los sacerdotes ser el primer promotor vocacional de su parroquia, sobre todo con su testimonio de vida, para que la vocación de los futuros sacerdotes nazca de un “yo quiero ser como mi párroco”.
“Que no descanse cada presbítero sin tener en el seminario o presbiterio a su sucesor o sucesores”, señaló.
