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Llama la Iglesia a vivir el bautismo

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los católicos a vivir el bautismo todos los días para ser verdaderos hijos y discipulos de Jesús.


“Desde que fueron bautizados, también descendió en ustedes el Espíritu Santo y así comenzaron a ser desde ese día, templos vivos”, asentó.


Durante la homilía de la misa dominical concelebrada con el sacerdote de la Orden Benedictina, Jorge Acuña, en la catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el pastor religioso sostuvo que el bautismo necesita vivirse todos los días para poder vivir en santidad y en gracia.


“El bautismo es para vivirse todos los días, no solamente el día en que fueron bautizados, para comportarse como amados hijos de Dios, agradecidos y cumpliendo su voluntad”, añadió.


En la Festividad del Bautismo del Señor, ante cientos de fieles, subrayó que quien vive el bautismo todos los días deja a Dios realizar su obra y así irlo conduciendo en la vida para cumplir su misión y la voluntad del Padre.



“Si se preocupan por vivir en gracia y en santidad, practicando las virtudes, van a decir que pasaron por la vida haciendo el bien”, agregó.


Por eso, destacó que el desorden en México y en el mundo se ha generado, porque no se vive como verdaderos hijos de Dios.


Observó que si se viviera como verdaderos hijos de Dios, habría otros ambientes de gozo, de alegría, de amor, de paz, de justicia, de santidad, de gracia.


“Lamentablemente se ha ido perdiendo esa grandeza de ser hijos de Dios y ya da la mismo”, indicó.


De esta manera, convocó a los católicos a vivir como hijos de Dios todos los días por ser bautizados y dar testimonio de eso donde se encuentren.



Pues –afirmó–, a veces se piensa que la vivencia de fe y ser cristiano e hijo de Dios, es solamente en el templo, porque tienen distingos en la forma de vivir y actuar.


Vázquez Villalobos dijo que los hijos de Dios deben tener un comportamiento digno de gracia y santidad en el templo, pero también con su familia, en su casa, en el trabajo y recorriendo las calles de la ciudad y de los pueblos.


“No debemos llevar doble vida, la fe por un lado y la vivencia por otro. La fe y la vida, deben estar siempre juntas en todos los actos”, apuntó.

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