A diferencia del 2019 que comenzaron el combate del gusano defoliador hasta el mes de noviembre, la Unión de Comunidades de la Sierra Juárez quiere adelantar las acciones de saneamiento en febrero, antes de que el insecto se convierta en mosca sierra, etapa que significaría el deposito de millones de huevecilllos.
El problema está controlado en las 11 mil 300 hectáreas de 14 comunidades, pero quieren reducir la presencia de esta plaga hasta un 40%.
"Urge iniciar las acciones complementarias para reducir en 40% la superficie con plaga en este año", afirmó el asesor técnico de la Unión de Comunidades de la Sierra Juárez, Artemio Aquino Vargas, quien estimó que se requerirán 32 millones de pesos, lo triple que se destinó en 2019.
"Se le invierte mucha mano de obra y el avance es muy lento; una persona cubre 20 o 30 metros cuadrados por día; el trabajo es minucioso", entre escarificaciones, quemas controladas y aspersión terrestre en mil 800 hectáreas.
Se podrían incluir dos aspersiones aéreas con producto biológico. "La fecha va a depender del ciclo biológico del gusano defoliador, probablemente entre septiembre y noviembre", por lo que "estamos elaborando el proyecto", pero de manera preliminar se requerirán 32 millones de pesos, lo triple que en 2019, ya que en ese año sólo se realizó una aspersión de área en 8 mil 613 hectáreas "porque nos ganó el tiempo" y una gran cantidad de insectos ya estaban por encapullar.
El proyecto se trabajó con la Senasica del 7 de noviembre al 31 de diciembre, con recursos que autorizó la Secretaría de Desarrollo Rural para atender 11 mil 300 hectáreas de 14 comunidades, 13 de la Sierra Juárez y una de la zona Mixe (Santo Domingo Tepuxtepec).
Las comunidades ya están trabajando con tequios para hacer escarificaciones que consisten en retirar la hojarasca con las manos y rastrillos para buscar en el suelo los capullos o pupas y retirarlas antes de que en junio se conviertan en mosca sierra que deposita hasta 300 huevesillos en la parte más alta de los pinos.
De esos huevesilllos al reventar se convierten en gusanos que se alimentan de las hojas del pino hasta acabar con toda la copa del árbol.
Comunidades como Ixtlán y Santa María Jaltianguis preparan el terreno para realizar quemas controladas que permiten eliminar la hojarasca y los capullos sin dañar los árboles, pero "el costo es muy elevado, 5 mil pesos por hectárea".
La Secretaría de Finanzas estatal asumió el compromiso de dotar, a más tardar el 15 de febrero, con equipamiento de brigadas contra incendios y una red de radio comunicación mediante una inversión de 2.4 millones de pesos que ayudarían a realizar las quemas controladas.
