Insípido baño de pueblo de Meade en Oaxaca
El candidato saluda, posa para las cámaras. Los aplausos se agolpan. Busca moverse a sus anchas en el pequeño templete, pero el rostro denota preocupación, una extraña incomodidad o cansancio por el arribo al recinto de convenciones en calenda, entre empellones, con el peso de sol de febrero y el grito de ¡asesino! de una comitiva de la Sección 22 del sindicato de maestros que lo increpó.