Cubrebocas, desechos peligrosos para animales, tardan cientos de años en desintegrarse
Las mascarillas quirúrgicas que salvan vidas durante la pandemia de coronavirus se han convertido en un peligro mortal para los animales, que pueden quedar atrapados o asfixiarse con los tapabocas abandonados en la naturaleza.
Se han encontrado mascarillas desechables en aceras, ríos y playas en todos los continentes desde que se han vuelto obligatorias en los espacios públicos de muchos países para frenar la propagación del coronavirus.
Las mascarillas, fabricadas con poliéster y polipropileno, pueden tardar cientos de años en descomponerse.