Israel García Reyes
¿Has escuchado hablar del mal del espanto? La creencia popular refiere que se trata de una enfermedad caracterizada por experimentar un miedo intenso que se apodera de nuestra mente, estado de ánimo y el alma. Dicho mal afecta a bebés, menores y adultos por igual, aunque con diferentes síntomas.
Las abuelas decían que es causado por una fuerte impresión como un susto, un accidente, recibir una mala noticia o verse ante una amenaza.
A su vez, las causas pueden ser naturales como la caída de un rayo, un estruendo, una experiencia sobrenatural, mal de ojo, o un hecho que provoque miedo excesivo.
El mal del espanto afecta más a los pequeños, quienes pueden llorar sin consuelo, presentar ansiedad o irritabilidad.
Asimismo, la creencia popular refiere que no necesita atención médica, ya que existen algunos remedios caseros que te ayudarán a curarlo.
Síntomas: diarrea, vómito, somnolencia, decaimiento, debilidad en general, falta de apetito, color pálido, llanto sin razón, fiebre, escalofríos o sobresaltos, dolor de cabeza, e insomnio, principalmente.
Métodos para curarlo
En farmacias y boticas se pueden conseguir los denominados "espíritus de tomar y untar", mismos que se deben beber y realizar un masaje en forma de cruz y decir el nombre de la persona para que se alivie.
Los espíritus para untar y espíritus para tomar son un remedio de la medicina tradicional mexicana para curar de espanto a los niños y adultos. Se recomienda tomar por las noches, en un vaso con agua se agregan los espíritus de tomar.
El segundo método y el más conocido es sacudir un periódico nuevo alrededor del niño, realizar una limpia con huevo o usar un pedazo de alumbre. Esta piedra se debe pasar por todo el cuerpo del niño, luego se debe poner en una olla o cazuela que ya no uses para que se consuma por completo, se dice que la forma que quede es lo que asustó al niño.
Respecto de la limpia con huevo, decían las abuelas que la forma que tomara la clara y las burbujas hablaban del mal sufrido.
En otras localidades los adultos acostumbran tomar un buche de alcohol o aguardiente y arrojarlo en la cara de los pequeños, esto porque consideran ayuda a sacar ese miedo o mal de ojo.
En algunas poblaciones de la zona mazateca de Oaxaca, como Huautla de Jiménez, utilizan preparaciones con hierbas y sahumerios para "ramear" y hacer limpias.
Un último método es el manteado. Es un proceso extremo y poco recomendable. Consiste en que cuatro personas toman el extremo de una sábana o manta, ubican a la persona con el susto encima de la manta y se colocan alrededor de un pozo. De este modo, levantan a la persona cuatro o cinco veces encima del pozo.
Todos estos son procedimientos y curaciones que las personas solían practicar en el pasado y aunque han dejado de realizarse, y algunos pueden carecer de fundamento científico, solían ser prácticas comunes utilizadas por curanderos y otras personas para ayudar a la gente, la cual, dicho sea de paso, afirmaba que funcionaban muy bien.
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